Jesús resucitó, y nosotros con Él

Mis hermanas y mis amigos, mis amigas y mis hermanos, la Semana Santa nos invita a reflexionar sobre el significado de la Resurrección. Contiene un notable simbolismo, aunque usted literalmente no crea en ella. No hay como negar el mensaje de renovación de esperanza, aún en las peores contingencias humanas y sociales. Jesús, el Cristo Ecuménico, el Divino Estadista, resucitó. Y nosotros con Él, siempre que estemos integrados en Su pensamiento de Amor, Justicia y Solidaridad. Fue sepultado y aun así reapareció a la vista de todos, tres días después. Cada día corresponde a una imagen de la Santísima Trinidad, presentadas en orden inverso: el Espíritu Santo, el Cristo y la explosión de luces cuando Él resurgió en Dios, que es el Señor de la Vida, el Creador de todas las criaturas, el Supremo Arquitecto del Universo.

Tela: R Jon McNaughton

   

Arquivo BV

ALziro Zarur

Tela: Guido Reni (1575-1642)

Mateo

Ahora bien, cualquier inspiración para una existencia feliz debería ser sin restricciones sectarias, buscada en el texto bíblico en su parte divina: “El testimonio de Jesús es el espíritu de profecía” (Apocalipsis, 19:10). Los profetas son, por milenios, guardianes de ese testamento, del mensaje de paz, equilibrio y confianza que Dios envía a los seres terrestres. Si como profetas que son, no tuviesen coraje, si no enfrentasen con audacia los tropiezos, ¿cómo hoy heredaríamos el testimonio del Cristo? Y esto no comienza, como piensan algunos, en el Evangelio según San Mateo. Viene desde el Génesis mosaico, porque todo fue preparado para la Primera Venida del Proveedor Celeste y Su retorno triunfal, como preconizaba Alziro Zarur (1914-1979).

Tela: James Tissot (1836-1902)

  

Jamás temer a los desafíos

Cuando crucificaron al Maestro, Sus seguidores clamaban entristecidos y muy asustados: “¡Jesús murió!”.

Sin embargo, Él resucitó. Por esto, jamás temamos cosa alguna, incluida la muerte, en tanto no la provoquemos, que es un fatalismo en toda la existencia material. Pero, no nos olvidemos que la Vida es eterna. No acabamos en la tumba o sirviendo de pasto a las aves de rapiña. El cuerpo es solamente la vestimenta del Alma. De ahí la responsabilidad de cuidarlo bien.

Amparo espiritual

Tela: Michelangelo (1508–1512)

Joel

Qué sentimiento profundo nos proporciona rememorar la trayectoria magnífica del Cristo de Dios, que descendió hasta nosotros para que tengamos espíritu y vida, de forma que la promesa que leemos en el Profeta Joel se realice siempre, 2:28 y 29: “Y sucederá después que derramaré mi Espíritu sobre toda la carne; vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros viejos soñarán, y vuestros jóvenes tendrán visiones; ¡hasta sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días!”.

Tela: Guido Reni (1575-1642)

Marcos

Y Jesús, en la Buena Nueva según San Marcos, 13:11, reafirma: “Y no se preocupen ustedes por lo que hayan de decir cuando los entreguen a las autoridades. En esos momentos digan lo que Dios les dé a decir, porque no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu Santo.”

Tela: James Tissot (1836-1902)

Juan

En Su Evangelio según San Juan, 11:25 y 26, Cristo revela: “Yo soy la resurrección y la vida. Quien cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás. ¿Creéis en esto que os digo?”.

Tela: Rembrandt (1606-1669)

Pablo

Nosotros y tantas personas por el mundo, expresamos con lealtad: ¡Sí, Jesús, creemos! ¡creemos! ¡creemos! Y toda nuestra fortaleza está en esa inquebrantable convicción, porque Contigo aprendemos, en las anotaciones del Discípulo Amado, que Tú eres el árbol, nosotros solo las ramas. Por tanto, nada podremos realizar sin aquel poder que del Padre Celestial desciende sobre el Hijo. Y ese Hijo, sabemos que eres Tú, Aquel que nos envía a los Ángeles Benefactores, de acuerdo con lo revelado por San Pablo Apóstol en la Epístola a los Hebreos, 1:14: “a favor de aquellos que han de heredar la salvación”. Esos Ángeles son nuestros amigos espirituales, Almas benditas, protectores, Espíritus de Dios, aquellos que también forman la gloriosa falange de San Francisco de Asís, Patrono de la LBV, que en todo 1ero. de enero cumple un año de provechosa existencia.

Tela: Antonio Carnicero Mancio (1748-1814)

San Francisco de Asís

Vida nueva

Tela: Guido Reni (1575-1642)

Lucas

 

He aquí, pues, que cada día es el recomienzo para los que no subestiman el tiempo y permanecen en la Fe que Realiza, que inspira y promueve las Buenas Obras destacadas por Jesús como incentivo para la vida, ya que Él mismo afirma: “Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas” (Evangelio según San Lucas, 21:19).

José de Paiva Netto, Director Presidente de la Legión de la Buena Voluntad (LBV), es escritor, periodista, conductor de radio, compositor y poeta brasileño. Además, es miembro efectivo de la Asociación Brasileña de Prensa (ABI, siglas en portugués) y de la Asociación Brasileña de Prensa Internacional (ABI-Inter, siglas en portugués). Afiliado a la Federación Nacional de los Periodistas (FENAJ, siglas en portugués), a la International Federation of Journalists (IFJ), al Sindicato de Periodistas Profesionales del Estado de Rio de Janeiro, al Sindicato de Escritores de Rio de Janeiro, al Sindicato de los Profesionales de Radio de Rio de Janeiro y a la Unión Brasileña de Compositores (UBC). Integra también la Academia de Letras de Brasil Central. Es un autor de referencia internacional en la defensa de los derechos humanos y en la conceptualización de las causas de la Ciudadanía y de la Espiritualidad Ecuménicas, que, según él, constituyen “la cuna de los más generosos valores que nacen del Alma, la morada de las emociones y del raciocinio iluminado por la intuición, el ambiente que abarca todo lo que trasciende el campo común de la materia y proviene de la sensibilidad humana sublimada, como ejemplo de la Verdad, de la Justicia, de la Misericordia, de la Ética, de la Honestidad, de la Generosidad, del Amor Fraterno”.