La mujer arreglando naciones*

Mis amigas y mis hermanos, mis hermanas y mis amigos, les pido permiso para rendirle un justo homenaje a las Mujeres de todos los sectores de la sociedad, entre ellos, étnicos, religiosos, científicos, políticos, en fin, culturales: aquellas que constituyen la base de las Naciones cuando están integradas en Dios y/o en los más elevados sentimientos que honran a la Raza Humana, que remití a la ONU y fue traducida a sus seis idiomas oficiales (Árabe, Chino, Español, Francés, Inglés, Ruso), en ocasión de la “51ª Sesión de la Comisión sobre la Condición de la Mujer”, en 2007, en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, Estados Unidos. El evento siempre cuenta con la presencia de la LBV, que lleva a las delegaciones del mundo su palabra de Paz, como sucede una vez más este año.

Pan y rosas

La lucha por la emancipación de la Mujer es antigua. Ya en los tiempos clásicos de Grecia, ese espíritu de libertad buscaba, en cierto aspecto, su camino en los esfuerzos y dificultades de la Lisístrata, con su abstinencia del sexo, movilizada por mujeres de Atenas y de Esparta para detener la Guerra del Peloponeso, según la comedia de Aristófanes.

En 1857, centenas de operarias de las fábricas textiles y de vestuario de Nueva York iniciaron una fuerte protesta contra los bajos salarios, la jornada laboral de más de 12 horas y las pésimas condiciones de trabajo. En 1908, más de 14 mil de ellas volvieron a las calles neoyorquinas. Bajo el slogan “Pan y rosas” — “considerando el pan como un símbolo de la estabilidad económica y las rosas representando una mejor calidad de vida” —, planteaban idénticos derechos a los reivindicados por trabajadoras de la década del 50 del siglo XIX. Aproximadamente 130 de ellas fallecieron durante un misterioso incendio. Pero más cosas sucedieron. Tres años después, también en aquella ciudad, se produjo otro trágico suceso, provocado por infernales condiciones de seguridad en la Triangle Shirtwaist Company. El 25 de marzo de 1911, más de 140 tejedoras y tejedores, en su mayoría italiana o judía, murieron calcinados (21 eran hombres). Los hechos fueron registrados, en su dramatismo: Personas desesperadas tirándose por las ventanas del edificio en llamas. Las manifestaciones en la metrópolis cosmopolita se alinean entre los principales escalones para la emancipación de la Mujer, bien como los esfuerzos de otras tantas, por ejemplo de la alemana Clara Zetkin (1857-1933), una de las más famosas activistas por los derechos femeninos, que, en el 1910, durante el II Congreso Internacional de Mujeres Socialistas, propuso la creación del Día Internacional de la Mujer.

La actitud valiente de esas mujeres, está perfectamente encuadrada en esta exclamación de Helen Keller: “¡La vida es una aventura osada o no es nada!”

Es evidente que la famosa activista social se refiere a la audacia que impulsa a los vanguardistas a rever costumbres y conceptos superados, que retardan la evolución de las Criaturas y de los Pueblos (sobre todo en el campo imprescindible del conocimiento espiritual). Ella misma es un modelo constante de esa premisa. Ciega, sorda y muda, a causa de una enfermedad manifestada a los 18 meses, rompió barreras, convirtiéndose en una de las mujeres más respetadas de la Historia.

El Alma de la Humanidad

El papel de la Mujer es tan importante, que, aun con todas las obstrucciones de la cultura machista, ninguna organización que quiera supervivir — ya sea religiosa, política, filosófica, científica, empresarial o familiar — puede abrir mano de su apoyo. Ahora bien, la Mujer, inspirada por el Soplo Divino, es el Alma de todo, es el Alma de la Humanidad, es la buena raíz, la base de las civilizaciones, la defensa de la existencia humana. ¿Qué madre desea ver a su hijo muerto en la guerra? ¡Ay de nosotros, los hombres, si no fuesen las mujeres esclarecidas, inspiradas, iluminadas!

Esas nuestras afirmativas encuentran resonancia en las del educador norteamericano Charles McIver (1860-1906), que decía:

“— El camino más económico, fácil y cierto para la educación universal es educar a las mujeres, a aquellas que se tornarán madres y profesoras de generaciones futuras”.

La verdad sea dicha: ningún hombre realizaría algo realmente valioso en favor de la Paz si no tuviera, de un modo u otro, la inspiración femenina. Realmente, pues, “si usted educa a un hombre, educa a un individuo, pero, si educa a una mujer, educa a una familia”. Efectivamente, McIver.

Y ahí también la apropiada afirmación del viejo Goethe: “El hombre digno irá lejos si se guía por las buenas palabras de una mujer sabia.”

A las Mujeres de Brasil y del mundo, nuestro saludo por la fecha especial: 8 de marzo. Aunque, cada día es día de la Mujer, cuyo ejemplo de coraje encontramos en el Evangelio de Cristo, según Juan, 19: 25, que relata el apoyo de las Mujeres que Él recibió, en la última hora: “Y ante la cruz estaban la madre de Jesús, la hermana de ella y también María Magdalena, y María, mujer de Cleofas”. Esas heroínas, en el instante supremo del dolor, no Lo abandonaron, permanecieron firmes a Su lado, en una demostración de inaudita bravura. Ninguna acción humana puede, decisivamente, progresar sin la ayuda, pública o reservada, de ellas. La Historia está repleta de comprobaciones.

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*La mujer arreglando naciones — Escrito originalmente en portugués, con el título “La Mujer en el conSerto de las naciones”, en la introducción hecha por el autor, Paiva Netto, podemos leer una aclaración a los hablantes de la Lengua Portuguesa, relativamente al uso de la palabra “Conserto”. En ese idioma, en líneas generales, conCerto significa espectáculo musical, acuerdo (inclusive político), armonía (concierto). Ya conSerto quiere decir reforma, reparo, restauración (arreglo). Por ello, Paiva Netto, al inicio de su documento, explica: “Ante todo necesito hacerles una aclaración sobre la palabra ‘conSerto’ escrita con ‘s’ en el título de este artículo en portugués. No se trata de un error o distracción: es ‘consertar’ [arreglar], porque de la forma en que se encuentra el mundo, antes de verse afectado con el calentamiento global, es mejor que los géneros confraternicen, unan fuerzas y realicen el arreglo urgente de lo que amenaza romperse, porque, de lo contrario, podremos terminar nuclear o climáticamente cocinados en una caldera fenomenal: el Planeta que habitamos. (...) Para no hablar del amenazador bioterrorismo”.

José de Paiva Netto, Director Presidente de la Legión de la Buena Voluntad (LBV), es escritor, periodista, conductor de radio, compositor y poeta brasileño. Además, es miembro efectivo de la Asociación Brasileña de Prensa (ABI, siglas en portugués) y de la Asociación Brasileña de Prensa Internacional (ABI-Inter, siglas en portugués). Afiliado a la Federación Nacional de los Periodistas (FENAJ, siglas en portugués), a la International Federation of Journalists (IFJ), al Sindicato de Periodistas Profesionales del Estado de Rio de Janeiro, al Sindicato de Escritores de Rio de Janeiro, al Sindicato de los Profesionales de Radio de Rio de Janeiro y a la Unión Brasileña de Compositores (UBC). Integra también la Academia de Letras de Brasil Central. Es un autor de referencia internacional en la defensa de los derechos humanos y en la conceptualización de las causas de la Ciudadanía y de la Espiritualidad Ecuménicas, que, según él, constituyen “la cuna de los más generosos valores que nacen del Alma, la morada de las emociones y del raciocinio iluminado por la intuición, el ambiente que abarca todo lo que trasciende el campo común de la materia y proviene de la sensibilidad humana sublimada, como ejemplo de la Verdad, de la Justicia, de la Misericordia, de la Ética, de la Honestidad, de la Generosidad, del Amor Fraterno”.