El momento de silencio y el Barón del Rio Branco

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Barón de Rio Branco

Hace décadas, establecemos la ceremonia de un instante de silencio antes de la oración que siempre inicia las actividades diarias en las Instituciones de la Buena Voluntad, con el objetivo de fortalecer el vínculo entre los equipos solidarios de las IBVs con la Espiritualidad Superior, hecho que se está convirtiendo en una práctica cotidiana en empresas.

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Aresta Branco

Comenté en mis conferencias didácticas en la radio y en la televisión algo de la historia del momento de silencio, no obstante, no cuesta recordar. El 10 de febrero de 1912, falleció el diplomático, profesor y periodista José Maria da Silva Paranhos Júnior, el Barón de Rio Branco, uno de los más grandes cancilleres, si no el más grande, que Brasil conoció. Era hijo del Vizconde de Rio Branco, el creador de la Ley del Septuagenario — a los 70 años los esclavos estarían libres, pero, ¿cuántos alcanzarían esa edad?

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Anselmo Braamcamp

La muerte de Paranhos Júnior fue muy lamentada. Cuando la noticia llegó a Lisboa, la Cámara de Diputados, bajo la dirección de Aresta Branco, suspendió la sesión por media hora, como era tradicional, en respeto al ilustre diplomático. No obstante, el Senado, el día posterior, cuya presidencia estaba a cargo de Anselmo Braamcamp, secretariado por Bernardino Roque y Paes de Almeida, innovó la costumbre. El presidente hizo una pausa en la reunión y destacó: “Los altos servicios prestados por aquel estadista a Portugal y la circunstancia de que él era ministro cuando Brasil reconoció a la república portuguesa”, de acuerdo con el registro del lisboeta Diário de Notícias, que también señaló: “El Barón de Rio Branco también honró las tradiciones lusitanas del origen de su familia y por todo esto propuso que durante diez minutos, y como homenaje a su memoria, los señores senadores se mantuvieran silenciosos en sus lugares. Así se hizo...”.
Fue la deferencia al gran brasileño que había regresado a la Patria Espiritual.

El Cristo Interno

Ante la vida tan agitada que llevamos, surge la argumentación: “Es dificilísimo tener un minuto de silencio, ya sea, por los niños corriendo con una feliz gritería, por el vecino con la música muy alta, por aquel taladro frente a mi ventana, o por los miles de problemas que tengo que enfrentar. Lo siento mucho, pero no lo logro”.

¡Lo logra! No hablo exclusivamente de la quietud física. Me refiero especialmente a aquella que se busca dentro del Espíritu. Usted mismo, a veces en un ómnibus ruidoso, “atiborrado”, caliente, con un tránsito intenso, se desvincula pensando en aquella cuestión que necesita solucionar. Nada a su alrededor lo perturba o le estorba. Y cuando desciende del ómnibus dice:

“¡Caramba! Parecía imposible salir de tamaño enredo y ahora, en aquel bendito ómnibus, con mucho calor, la solución apareció”. ¡¿Por qué?! Porque usted encontró el silencio, dialogó con su Cristo interno, con la ayuda del Espíritu Santo.

Gustavo Henrique

Todo en la existencia material es relativo. Basta ver que en las guerras las personas se matan en presencia de los paisajes más extraordinarios que Dios les ofrece justamente para promover en la parte más íntima, la voluntad de vivir.

La mayor riqueza

Los niños están corriendo, abriendo el refrigerador, ¿hay una pelea en medio de la calle? Usted sabrá encontrar el silencio dentro de sí, en sí mismo, para sentir en el interior la influencia divina. Aproveche esos instantes de meditación, lea el Evangelio de Jesús, riqueza inmensa de éste y del Otro Mundo, y verá cuántos beneficios recibirá su vida. Pero, primero, vamos a aplacar los ruidos del alma. Un minuto de silencio.

El TBV
Lucian Fagundes
Pôr do sol enfeita o céu de Brasília/DF.

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Alziro Zarur

El Templo de la Buena Voluntad, en Brasília, es hoy ampliamente reconocido como excelente lugar para que las personas aquieten su corazón y eleven el pensamiento a lo más Alto, recibiendo así fuerzas para seguir adelante. El TBV preconiza el Ecumenismo Total*.

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* Expresión creada por el inolvidable fundador de la LBV, Alziro Zarur (1914-1979). El Ecumenismo Total preconiza la fraterna alianza de la Humanidad de la Tierra con la del Mundo Espiritual Superior y con cualquier civilización que pueda haber en el Espacio.

José de Paiva Netto, Director Presidente de la Legión de la Buena Voluntad (LBV), es escritor, periodista, conductor de radio, compositor y poeta brasileño. Además, es miembro efectivo de la Asociación Brasileña de Prensa (ABI, siglas en portugués) y de la Asociación Brasileña de Prensa Internacional (ABI-Inter, siglas en portugués). Afiliado a la Federación Nacional de los Periodistas (FENAJ, siglas en portugués), a la International Federation of Journalists (IFJ), al Sindicato de Periodistas Profesionales del Estado de Rio de Janeiro, al Sindicato de Escritores de Rio de Janeiro, al Sindicato de los Profesionales de Radio de Rio de Janeiro y a la Unión Brasileña de Compositores (UBC). Integra también la Academia de Letras de Brasil Central. Es un autor de referencia internacional en la defensa de los derechos humanos y en la conceptualización de las causas de la Ciudadanía y de la Espiritualidad Ecuménicas, que, según él, constituyen “la cuna de los más generosos valores que nacen del Alma, la morada de las emociones y del raciocinio iluminado por la intuición, el ambiente que abarca todo lo que trasciende el campo común de la materia y proviene de la sensibilidad humana sublimada, como ejemplo de la Verdad, de la Justicia, de la Misericordia, de la Ética, de la Honestidad, de la Generosidad, del Amor Fraterno”.