Al Joven de Buena Voluntad

Fuente: Carta extraída del libro “Sagradas Directrices Espirituales de la Religión de Dios, del Cristo y del Espíritu Santo”, volumen 3 (1991).

I. Joven: cuando usted abraza los ideales de la Religión de Dios, del Cristo y del Espíritu Santo, está firmando su carta espiritual de libertad y convictamente lo dice: “Prefiero a Dios, a Jesús y al Paráclito (Espíritu Santo o Espíritu de la Verdad) a la locura humana”. También está afirmando, como lo hicieron San Pedro y San Juan, al responder a los sanedritas quienes querían callar sus voces: “No podemos dejar de hablar aquello que vimos y oímos. (...) Importa primero agradar a Dios que a los hombres” (Hechos de los Apóstoles de Jesús, 4:20 y 5:29).

II. El Joven de Buena Voluntad ama y respeta a su padre y a su madre, con el Amor de Jesús, inspirándose en Éxodo, 20:12, en el cual se encuentra el quinto de los Diez Mandamientos de la Ley Divina, entregados por el Cristo a Moisés“12: Honrarás a tu padre y a tu madre, para que tu vida se alargue en la tierra que Yo, el Señor tu Dios, te doy”.

III. El Joven de Buena Voluntad sabe que la Religión del Tercer Milenio no alimenta clima para conflicto de generaciones. Por el contrario: alía al patrimonio de la experiencia de los mayores la energía generosa de los más jóvenes. Y la sociedad se beneficia con eso. Aprendió que joven es el que mantiene el Ideal en el Bien.

IV. El Joven de Buena Voluntad tiene la firme convicción de que el ser humano no es solamente sexo, estómago e intelecto subyugados a lo que algunos toman como realidad única en la Tierra: la materia. Hay en él el Espíritu Eterno, que le habla de otras vidas y de otros mundos, que busca por la Intuición o por la Razón. Dijo Jesús, refiriéndose a Moisés (Dt. 8:3): “Escrito está: No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Evangelio del Cristo, según San Mateo, 4:4).

V. El Joven de Buena Voluntad adopta el Ecumenismo Irrestricto de la Religión de Dios, del Cristo y del Espíritu Santo. No acepta el sectarismo ateo ni el fanatismo religioso, el racismo o cualquier tipo de intolerancia que separe a las personas, con el pretexto de una odiosa selección. Somos todos creación del mismo Padre, integrantes de la Raza Universal de los hijos de Dios. El Joven de Buena Voluntad sabe también que el milagro que Dios espera de los seres espirituales y humanos es que aprendan a amarse, porque el Amor “no hace nada impropio; no es egoísta ni se irrita; no es rencoroso; no se alegra de la injusticia, sino que se une a la alegría de la Verdad; Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (Primera Epístola de San Pablo a los Corintios, 13:5 al 7).

VI. El Joven de Buena Voluntad es idealista. Es el un hombre o una mujer de Fe que Realiza y que no se queja a toda hora, ni tampoco le parece un sacrificio luchar incesantemente por la heroica y generosa Religión Divina, porque coloca a Jesús y Su Obra —por el Bien de toda la humanidad— por encima de cualquier obstáculo. Para el Joven de Buena Voluntad, el tiempo perdido es el que está lejos del trabajo de la Religión de Dios, del Cristo y del Espíritu Santo. En su Epístola a los Hebreos, 11:36 al 38, San Pablo Apóstol narra lo que tuvieron de enfrentar los verdaderos seguidores del Cristo en todos los tiempos: 36 Otros sufrieron burlas y azotes, y hasta cadenas y cárceles.  37 Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron, de un lado a otro, cubiertos de pieles de oveja y de cabras, pobres, angustiados y maltratados. 38 Estos hombres, de los que el mundo no era digno, anduvieron errantes por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra”.

VII. El Joven de Buena Voluntad tiene el carácter duro de un Josué Ben-Nun. Es fuerte, resistente, convicto de su valor frente al Cristo que está llegando. Dijo David a Salomón, su hijo: “¡Anímate y esfuérzate! Pon manos a la obra, y no temas ni desmayes. El Señor mi Dios estará contigo. No te dejará ni te desamparará, hasta que acabes toda la obra para el servicio de la casa del Señor (I Crónicas, 28:20).

VIII. El Joven de Buena Voluntad es ágil en las providencias del Bien, porque pertenece al equipo de producción de la planificación de Jesús en la Tierra. Lo sabe también que, como enseñaba Alziro Zarur (1914-1979), “quien no respeta horario no tiene carácter”.

IX. El Joven de Buena Voluntad sabe que todas las victorias están decididamente a su alcance por la fuerza de su propio y valeroso trabajo. Reconoce también que todos nosotros dependemos solidariamente unos de los otros. Nadie hace nada solo. Debemos tomarnos de las manos unos de los otros.

X. El Joven de Buena Voluntad cultiva la Verdad, está atento a todo, no se deja arrastrar por nada ni por nadie. No acepta la maledicencia, no se desespera, no se desanima y no ve dificultad insuperable en nada. Toma en alta consideración esta enseñanza de Jesús: “Cuando ustedes digan algo, que sea ‘sí, sí’, o ‘no, no’; porque lo que pasar de esto, proviene del mal” (Evangelio del Cristo, según San Mateo, 5:37). Cree en Dios y en la fuerza regeneradora del trabajo.

XI. El Joven de Buena Voluntad no es optimista ni pesimista. Es realista. Nunca se apresura en sus juicios. Ensenó Jesús en Su Evangelio, según San Juan, 7:24: “Sean justos en sus juicios, y no juzguen según las apariencias”. Sabe que, así como el sol incesantemente nace, iluminando la vida humana, todos los días son días de renovar el destino.

XII. El Joven de Buena Voluntad construye la amistad verdadera en el trabajo diario. Sabe vencer todas las pruebas de la vida con humildad y valor. Valora a su prójimo y no desprecia las pequeñas cosas. Cumple con rigor su tarea. Reconoce también que el humilde jamás será humillado. Afirmó el Cristo de Dios, en Su Evangelio, según San Mateo, 23:12: “El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”.

XIII. El Joven de Buena Voluntad no es derrochador, sabe que la migaja de hoy es la abundante comida de mañana.

XIV. El Joven de Buena Voluntad fortalece su carácter en la fidelidad a Jesús. No teme a los que le quieran avergonzar porque no creen en la prevalencia del Espíritu Eterno sobre las cosas transitorias, en el valor y en el Poder del Cristo Jesús, tampoco teme a las persecuciones y sabe defender a la Legión de la Buena Voluntad y la Religión de Dios, del Cristo y del Espíritu Santo, sin rencor en el corazón. Como advierte San Pedro Apóstol en el versículo 16 del capítulo 4 de su Primera Epístola: “Pero tampoco tenga ninguna vergüenza si sufre por ser cristiano. Al contrario, glorifique a Dios por llevar ese nombre”.

XV. El Joven de Buena Voluntad sabe que el odio es un arma dirigida contra el pecho del que odia. En Proverbios, 10:12, define Salomón: “El odio despierta querellas; pero el Amor cubre todas las faltas”.

XVI. El Joven de Buena Voluntad no teme a las crisis. Comprende que las grandes naciones y los más fuertes caracteres son forjados en los momentos de lucha. Se afirma en la palabra de Jesús a la Iglesia en Esmirna: “Sé fiel hasta la muerte, y Yo te daré la Corona de la Vida” (Apocalipsis de Jesús, 2:10).

XVII. El Joven de Buena Voluntad tiene la convicción de que nadie derrota a quien está en Paz consigo mismo y que nada fortalece y tranquiliza más la conciencia que la certeza del deber cumplido. Repite en su vida esta lección del Cristo, constante de Su Evangelio, según San Lucas, 17:10: “Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les ha ordenado, digan: somos siervos inútiles, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber”.

XVIII. El Joven de Buena Voluntad no conoce el temor. Tiene plena conciencia de que el miedo resulta del sentimiento de culpa. “Quien no debe, no teme”. Escribió San Juan en su Primera Epístola, 4:18: “En el Amor no hay temor, sino que el perfecto Amor echa fuera el temor, porque el temor lleva en sí castigo. Por lo tanto, el que teme, no ha sido perfeccionado en el Amor”.

XIX. El Joven de Buena Voluntad reconoce que la valentía, en la Religión de Dios, del Cristo y del Espíritu Santo, es asumir un compromiso y llevarlo con honor hasta el fin. Ensenó Jesús: “Con su perseverancia salvarán sus Almas” (Evangelio del Cristo, según San Lucas, 21:19).

XX. El Joven de Buena Voluntad es equilibrado. Aprendió, en la Religión Divina, que la victoria final pertenece al Cristo. Enseña la Sabiduría que el verdadero heroísmo es persistir un poco más, incluso cuando todo parece perdido: jamás desanimar de la Verdad, de la Justicia y del Bien, ante cualquier desafío. Dijo Jesús en Su Evangelio, según San Mateo, 10:22: “Por causa de mi nombre todo el mundo los odiará, pero el que persevere hasta el fin será salvado”. Plutarco relata que, en uno de los ataques persas a Grecia, alguien dijo que las flechas de los soldados de Jerjes eran tan numerosas que, si fueran lanzadas, esconderían la luz del sol, Leónidas, el héroe de las Termópilas, respondió: “¡Es mejor! Combatiremos en la sombra”. Jerjes volvió a amenazar: “¡Bajen sus armas!”. Nuevamente Leónidas no se intimida: “Vengan a buscarlas”.

XXI. El Joven de Buena Voluntad está seguro de que todos los hechos profetizados por Jesús, desde el Antiguo Testamento, por intermedio de Sus Profetas, y en el Nuevo Testamento, principalmente en el Evangelio y en el Apocalipsis, se cumplirán en este atribulado final de ciclo. “La siembra es libre, pero la cosecha es obligatoria”. Es decir, la humanidad sembró vientos, cosechará, por lo tanto, tempestades. Sin embargo, el Joven de Buena Voluntad no teme a nada, porque deposita toda su confianza en el Cristo de Dios, quien dijo en Su Evangelio, según San Lucas, 21:28: “Cuando esto comience a suceder, anímense y levanten la cabeza, porque su redención estará cerca”.

XXII. El Joven de Buena Voluntad cree en el progreso y en la supervivencia del planeta, a pesar de las acciones de la locura humana. Tiene su mente abierta para el Bien, cree firmemente en un futuro mejor. Sabe que la Planificación Divina es superior a cualquier trama de los hombres para la destrucción de la Tierra. La seguridad de que el planeta no será destruido la encontramos en el Apocalipsis de Jesús, 21:1 al 3: 1 Vi entonces un cielo y una tierra nuevos, porque el primer cielo y la primera tierra habían dejado de existir, y el mar tampoco existía ya. 2 Vi también que la ciudad santa, la Nueva Jerusalén, descendía del cielo, de Dios, ataviada como una novia que se adorna para su esposo. 3 Entonces oí que desde el trono salía una potente voz, la cual decía: Aquí está el Tabernáculo de Dios con los hombres. Él vivirá con ellos, y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos y será su Dios”.

Por lo tanto, habrá sobrevivientes en el próximo y último Armagedón de este ciclo, el tercer “Ay” del Apocalipsis. *

XXIII. El Joven de Buena Voluntad lucha, día y noche, impulsado por la imbatible fuerza de su Espíritu, “por un mundo mejor y por una humanidad más feliz”, preparando los caminos del Regreso Glorioso de Jesús, el Cristo de Dios, que no es mentiroso y afirmó: “Yo volveré” (Evangelio de Jesús, según San Juan, 14:3).

XXIV. El Joven de Buena Voluntad ejemplifica el Nuevo Mandamiento del Cristo, porque sabe que existe solamente una fuerza capaz de detener la marcha del odio en el mundo: “Un Nuevo Mandamiento les doy: ámense como Yo los he amado. Solamente así podrán ser reconocidos como mis discípulos. (...) Nadie tiene mayor Amor que donar su propia vida por sus amigos” (Evangelio de Jesús, según San Juan, 13:34 y 35; y 15:12 y 13).

XXV. He aquí porque el Joven de Buena Voluntad siempre es un victorioso: está seguro de que —como enseñó Jesús en Su Evangelio, según San Lucas, 18:27— “lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios”. Aprendió que la Esperanza no muere nunca. ¿¡Por qué!? ¡Porque Jesús es la Esperanza! ¡Alabado sea Dios!

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Los tres “Ay” del Apocalipsis: Apocalipsis de Jesús, 8:13: “Miré entonces, y oí que un águila revoloteaba en medio del cielo y a grandes voces gritaba: ¡Ay, ay, ay! ¡Pobres de los habitantes de la tierra cuando suenen las trompetas que están a punto de tocar los otros tres ángeles!”.

José de Paiva Netto, Director Presidente de la Legión de la Buena Voluntad (LBV), es escritor, periodista, conductor de radio, compositor y poeta brasileño. Además, es miembro efectivo de la Asociación Brasileña de Prensa (ABI, siglas en portugués) y de la Asociación Brasileña de Prensa Internacional (ABI-Inter, siglas en portugués). Afiliado a la Federación Nacional de los Periodistas (FENAJ, siglas en portugués), a la International Federation of Journalists (IFJ), al Sindicato de Periodistas Profesionales del Estado de Rio de Janeiro, al Sindicato de Escritores de Rio de Janeiro, al Sindicato de los Profesionales de Radio de Rio de Janeiro y a la Unión Brasileña de Compositores (UBC). Integra también la Academia de Letras de Brasil Central. Es un autor de referencia internacional en la defensa de los derechos humanos y en la conceptualización de las causas de la Ciudadanía y de la Espiritualidad Ecuménicas, que, según él, constituyen “la cuna de los más generosos valores que nacen del Alma, la morada de las emociones y del raciocinio iluminado por la intuición, el ambiente que abarca todo lo que trasciende el campo común de la materia y proviene de la sensibilidad humana sublimada, como ejemplo de la Verdad, de la Justicia, de la Misericordia, de la Ética, de la Honestidad, de la Generosidad, del Amor Fraterno”.