¿Qué le falta al mundo para que haya Paz?

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Dietrich de Holbach

En ninguna época la civilización alcanzó semejante grado de tecnología. ¿Qué le falta, pues, para que haya Paz? Falta sublimar las acciones del progreso con la Espiritualidad Ecuménica que, sepamos o no sepamos, queramos o no queramos, potencialmente nos acompaña desde antes de la cuna. Y debemos ser proclamadores de esta Espiritualidad, como creyentes en Dios. Naturalmente, entendido como Amor, Verdad y también Justicia, que “es el apoyo del mundo”, mientras que “la injusticia, por el contrario, es el origen y la fuente de todas las calamidades que lo afligen”, según con el pensamiento del filósofo Dietrich de Holbach (1723-1789).

Como escribí en el libro Dialéctica de la Buena Voluntad — Reflexiones y Pensamientos, lanzado en 1987: En un futuro que nosotros, civiles, religiosos y militares con sentido común, deseamos próximo, no se firmará más la Paz bajo las orugas de tanques o el tronar de cañones; sobre pilas de cadáveres o multitudes de viudas y huérfanos; ni tampoco sobre grandiosas realizaciones de progreso material sin Dios. Es decir, sin el correspondiente avance ético, moral y espiritual. El ser humano descubrirá que no es solamente sexo, estómago e intelecto, sometido a lo que toma como realidad única. Hay en él un Espíritu eterno, que le habla de otras vidas y otros mundos, que busca por la Intuición o por la Razón. La paz de los hombres es, aún hoy, la de los lobos y de algunos locos negligentes que dirigen los pueblos de la Tierra.

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La Paz, la verdadera Paz, nace primero del corazón limpio del hombre. Y solamente Jesús puede purificar el corazón de la Humanidad de todo el odio, porque Jesús es el Señor de la Paz.

José de Paiva Netto (1941-2025), escritor, periodista, conductor de radio, educador, compositor y poeta, Presidente de Honor y Consolidador de la Legión de la Buena Voluntad (LBV) y Líder Espiritual de la Religión de Dios, del Cristo y del Espíritu Santo. Fue miembro efectivo de la Asociación Brasileña de Prensa (ABI, siglas en portugués) y de la Asociación Brasileña de Prensa Internacional (ABI-Inter, siglas en portugués), afiliado a la Federación Nacional de los Periodistas (FENAJ, siglas en portugués), a la International Federation of Journalists (IFJ), al Sindicato de Periodistas Profesionales del Estado de Rio de Janeiro, al Sindicato de Escritores de Rio de Janeiro, al Sindicato de los Profesionales de Radio de Rio de Janeiro y a la Unión Brasileña de Compositores (UBC). También integró la Academia de Letras de Brasil Central. Fue un autor de referencia internacional en la defensa de los derechos humanos y en la conceptualización de las causas de la Ciudadanía y de la Espiritualidad Ecuménicas, que, según él, constituyen “la cuna de los más generosos valores que nacen del Alma, la morada de las emociones y del raciocinio iluminado por la intuición, el ambiente que abarca todo lo que trasciende el campo común de la materia y proviene de la sensibilidad humana sublimada, como ejemplo de la Verdad, de la Justicia, de la Misericordia, de la Ética, de la Honestidad, de la Generosidad, del Amor Fraterno. Resumiendo, la constante matemática que armoniza la ecuación de la existencia espiritual, moral, mental y humana. Ahora bien, sin la comprensión de que existimos en dos planos, por lo tanto, no únicamente en el físico, es difícil que alcancemos la Sociedad realmente Solidaria Altruista Ecuménica, porque continuaremos ignorando que el conocimiento de la Espiritualidad Superior eleva el carácter de los seres humanos y, consecuentemente, los dirige hacia la construcción de la Ciudadanía Planetaria”.