El ser humano: una especie en extinción

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Aristóteles

Aristóteles (384-322 a. C.) afirma que el hombre es un animal racional. Consagrada la definición, se vuelve imperioso dar mayor alcance al debate ecológico, que suele favorecer a la fauna y a la flora. El ser humano necesita estar incluido en esa discusión, ya que, con su Espíritu Eterno, es la criatura más importante de la Tierra. Muchos quieren salvar la Amazonia, sin embargo ¿cuántos se preocupan por salvar a nuestros niños?

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Profeta Isaías

La Legión de la Buena Voluntad nunca fue contraria al progreso, aunque condena la contaminación de los manantiales y de las playas, la desforestación, la suciedad de los campos, en fin, las agresiones al medio ambiente. Porque entiende que la destrucción de la Naturaleza es la extinción de la raza humana, puesto que, en todo momento, en diferentes países, el hombre, en el ansia de enriquecerse a cualquier precio, cava su propia sepultura. El Profeta Isaías hacía en el Antiguo Testamento de la Sagrada Biblia una advertencia en los versículos cinco y seis del capítulo 24 de su Libro:

“(...) 5 Y la tierra está contaminada por sus moradores, porque traspasaron las leyes, violaron los estatutos, quebrantaron el pacto eterno.

“6 Por esta causa la maldición consume la tierra, y son tenidos por culpables los que habitan en ella; por este hecho, serán consumidos los habitantes de la tierra, y pocos hombres restarán”.

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Alziro Zarur

El sexto versículo, una previsión milenaria, señala un conflicto atómico, hipótesis viable en una sociedad que ya provocó dos guerras mundiales y tiene poco respeto por la tierra, de la que el hombre, desde su nacimiento, retira su sustento. Este planeta es la habitación común de los pueblos. El ser humano y su Espíritu Eterno no son creaciones aparte de la Naturaleza, sino sus exponentes. La riqueza de este planeta es su Humanidad, visible e invisible, ecológicamente conciliada con la fauna y la flora, con todo el medio ambiente. A propósito, cabe recordar el soneto del gran poeta y Fundador de la LBV, Alziro Zarur (1914-1979):

“La Suprema Vergüenza

“Madre Naturaleza, yo —Poeta— soy tu hijo, / y en tu piadoso seno, sereno, entro. /Me basta mirarte y vislumbrar el comienzo / la miseria sin fin del humano camino.

“De esa contemplación he aquí que regreso, / y, oh Madre Perfecta, ves cuánto yo me humillo: / Solo el hombre maculó ese tu brillo / ¡con la cínica mentira del progreso!

“Ante tu bondad intraducible, / serenísimamente indestructible, / las humanas grandezas todas desaparecen...

“Y, oh Madre Natura, si algo me avergüenza / al contemplarte, Madre, he aquí la vergüenza: / ¡Es la suprema vergüenza de ser hombre!”.

(...) El ser humano se ha colocado en esa posición, de la que tendrá obligatoriamente que salir por su propio esfuerzo y merecimiento, para no transformarse en una “especie en extinción”. Todos los días son días de renovar nuestro destino. La Vida siempre vence.

José de Paiva Netto, Director Presidente de la Legión de la Buena Voluntad (LBV), es escritor, periodista, conductor de radio, compositor y poeta brasileño. Además, es miembro efectivo de la Asociación Brasileña de Prensa (ABI, siglas en portugués) y de la Asociación Brasileña de Prensa Internacional (ABI-Inter, siglas en portugués). Afiliado a la Federación Nacional de los Periodistas (FENAJ, siglas en portugués), a la International Federation of Journalists (IFJ), al Sindicato de Periodistas Profesionales del Estado de Rio de Janeiro, al Sindicato de Escritores de Rio de Janeiro, al Sindicato de los Profesionales de Radio de Rio de Janeiro y a la Unión Brasileña de Compositores (UBC). Integra también la Academia de Letras de Brasil Central. Es un autor de referencia internacional en la defensa de los derechos humanos y en la conceptualización de las causas de la Ciudadanía y de la Espiritualidad Ecuménicas, que, según él, constituyen “la cuna de los más generosos valores que nacen del Alma, la morada de las emociones y del raciocinio iluminado por la intuición, el ambiente que abarca todo lo que trasciende el campo común de la materia y proviene de la sensibilidad humana sublimada, como ejemplo de la Verdad, de la Justicia, de la Misericordia, de la Ética, de la Honestidad, de la Generosidad, del Amor Fraterno”.