El Fin de los Tiempos y los perseverantes en Jesús

Graves acontecimientos vendrán, pero sigamos haciendo nuestra parte por la supervivencia del planeta.

En la edición 126 de ¡JESÚS ESTÁ LLEGANDO! [en portugués], solicité que se publicara una nota en “¡Volvemos!”, en estos términos: “Dr. Bezerra, 2017, 2018 y 2019: ¿Qué tiene para presentarnos el sabio Dr. Bezerra de Menezes (Espíritu) en cuanto a los tres graves e importantes años 2017, 2018 y 2019? Él y el Hermano Espiritual Flexa Dourada han hecho serias revelaciones acerca de la relevancia de ese trienio para Brasil y para el mundo”. Sin tardar, el 24 de septiembre de 2016, en la ciudad de Rio de Janeiro, Brasil, por intermedio del Sensitivo Cristiano del Nuevo Mandamiento Chico Periotto, el Hermano Flexa Dourada nos trajo la respuesta del Dr. Bezerra y varios otros comentarios sobre la gravedad de los tiempos actuales. Antes de transcribir el mensaje espiritual, les recuerdo el esclarecedor pasaje del Evangelio de Jesús, según San Marcos, 13:24 al 27 y 32 al 37:

La Venida del Hijo de Dios

24 En aquellos días, después de la gran tribulación, el sol se oscurecerá y la luna no dará su resplandor,

25 y las estrellas caerán del cielo, y serán conmovidas las potestades que están en el firmamento.

26 Entonces, verán todos al Hijo de Dios venir sobre las nubes, con inigualable poder y gran gloria.

27 Entonces enviará a Sus Ángeles, para reunir a Sus elegidos de los cuatro vientos, desde la extremidad de la tierra hasta la extremidad del cielo. (...)

32 Pero, de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los Ángeles que están en el Cielo ni el Hijo, sino el Padre.

33 Por lo tanto, estad de sobre aviso. Velad y orad, porque no sabéis cuándo será ese tiempo.

34 Será como un hombre que, emprendiendo un viaje, dejó su casa y dio autoridad a sus siervos, indicando a cada uno su tarea. Pero antes, ordenó al portero que mantuviera vigilancia.

35 Velad, pues, porque no sabéis en qué día y a qué hora volverá vuestro Señor. Si al atardecer, o a la medianoche, o al canto del gallo o a la mañana;

36 para que cuando Él venga de repente, no os halle durmiendo.

37 Lo que digo a vosotros en particular, lo digo públicamente a todos: ¡Velad!

Quise destacar el versículo 32: “Pero, de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los Ángeles que están en el Cielo ni el Hijo, sino el Padre”.

Esas palabras de Jesús tienen como objetivo advertirnos con el fin de que no nos aferremos ciegamente a las fechas del calendario humano para situar las previsiones divinas. El Tiempo de Dios, como ya les dije en las prédicas de El Apocalipsis de Jesús para los Simples de Corazón*1, no sigue las mismas referencias del calendario terreno de los días. Sin embargo, esto no significa que estemos ajenos a las señales de los acontecimientos profetizados en las Sagradas Escrituras. Nuestro papel es permanecer vigilantes y en oración, cumpliendo el deber que nos cabe a cada uno de nosotros desempeñar en el mundo.

Vamos, ahora, al mensaje de la Patria de la Verdad, del que fue portador nuestro querido Hermano Flexa Dourada. El texto es largo, pero merece una dedicada reflexión de todos los que no desean ser sorprendidos o atormentados por los eventos mundiales:

**********

Espíritu Hermano Flexa Dourada

(Rio de Janeiro, Brasil, 24 de septiembre de 2016.)

Dificultades jamás vistas en el mundo

1) ¡Salve, Jesús!

2) El Dr. Bezerra responde al Hermano Paiva: que todos lean el capítulo 24 del Evangelio de Jesús, según San Mateo, completo, versículos del 1 al 51. Y también el Apocalipsis del Jesús, capítulo 6. Esos dos textos bíblicos están entrelazados.

3) Ese capítulo del Evangelio, con ese capítulo del Apocalipsis, están en correspondencia con lo que el Hermano Paiva pregunta sobre los próximos tres años.

4) Estamos viviendo momentos de dificultades jamás vistas en la Humanidad y necesitamos prepararnos, fortaleciendo primero los corazones, el sentimiento, el Alma.

5) Y Jesús exhorta a esa vigilancia en cuanto a la Paz, sobre los acontecimientos en el final de los tiempos y todo lo que necesitamos saber.

6) ¿Cuál es ahora la mayor lucha del Mundo Espiritual Superior? Está intentando, de todas formas, evitar esa catástrofe de acontecimientos que pueden venir de un momento a otro.

7) La Humanidad se perdió. Está dentro del mar abierto y no sabe hacia dónde ir. En vez de entrar en el barco del Cristo, donde tenemos Leyes Espirituales que pueden ayudar a todos, prefiere nadar, hasta cansarse, hacia ningún lugar. ¿Y después? Ahogarse.

8) Los Espíritus [de Dios] están trabajando para intentar ayudar a evitar y cambiar el recorrido.

9) Pero, los hombres insisten en las catástrofes, a partir de las catástrofes de los sentimientos, de la crueldad.

Continuar trabajando por Jesús y Su Regreso Triunfal

10) Debemos continuar trabajando por Jesús, pisando el acelerador en la práctica del Bien.

11) Entonces, Hermano Paiva, lo que tenemos que hacer, en el Espacio y en la Tierra, es seguir trabajando por Jesús; es propagar todo lo que sea sobre Él y sobre Su Regreso [como siempre ha hecho la Religión de Dios, del Cristo y del Espíritu Santo]. “¡Ah!, ¿pero cuándo vuelve Él?”. Solo Él es quien lo sabe.  Él es quien lo determina. Él es quien envía las señales.

El peligro del embudo

12) Pero, la Humanidad está llegando al punto de un embudo, y ese es el peligro, porque hoy las consecuencias son imprevisibles. Y los Espíritus [de Dios] aún intentan evitar, aún intentan disminuir el impacto, porque muchos dolores vendrán. Ese es el punto principal. La Humanidad en conflagración es una Humanidad con consecuencias inimaginables.

13) Y necesitamos que todos piensen, oren, trabajen por las Causas de Jesús para merecer la protección, merecer el Aura del propio Cristo, porque los que estuvieran en esa vibración serán liberados, en la Tierra y en el Espacio también.

Jesús trajo personalidades de otros tiempos a las lides de la Buena Voluntad

14) Todos tenemos compromisos pesados asumidos. No fue sin motivo que vino tanta gente de la Humanidad de otros tiempos para reforzar la línea de frente de los perseverantes de Buena Voluntad. (...) Están ahí. Jesús los trajo para ayudar a esparcir, a hacer que todo lo que deba ser dicho, que deba ser predicado, sea predicado, sea dicho.

15) El Hermano Paiva, que tiene milenios de experiencia en el Alma, sabe de todo y, por esto, les da micrófonos a esos Espíritus reencarnados, les manda a predicar, les manda a escribir, ¡les manda a hacer esto por el Cristo!

16) ¡Que todos estén integrados en el espíritu de la Cuarta Revelación [la de Dios, del Cristo y del Espíritu Santo]!

17) Y ahí las Almas necesitan transformarse. El gran trabajo de la Cuarta Revelación es la transformación de las Almas para mejor. (...) La transformación de las Almas para mejor es lo que se espera de todos.

Seguir siempre la Agenda Espiritual

18) Y esto se llama libre albedrío. Cada uno, cuando vuelve a la Tierra, puede proceder de la manera que su corazón y su Espíritu piden. Por esto es que el Dr. Bezerra recuerda siempre la Agenda Espiritual.

19) Tenemos que pensar así: Yo quiero hacer esto, pero ¿qué dice mi Agenda Espiritual? Si allí no está diciendo esto, ¿por qué quiero hacerlo?

20) Vean que la Humanidad aún está distante [de ese raciocinio]. Por esto es que ella atrae guerra, por esto es que ella atrae hecatombes, por esto es que ella atrae confusión.

Nuevos tiempos buenos vendrán para la Humanidad

21) Pero el trabajo no para, y la Cuarta Revelación tiene que continuar hasta el Regreso del Cristo y más allá de Su Regreso, como el Hermano Paiva predica.  Porque nuevos tiempos buenos vendrán también para la Humanidad.

22) Refuerzo: también nuevos tiempos buenos. No pensemos solo en lo peor. La depuración existe para que algo mejor surja. Y es en ese sentido que el Mundo Espiritual trabaja. Si tenemos que pasar por esto, pasemos por esto, pero vislumbrando lo que viene allá adelante después de todo eso. Porque así nuestros Espíritus querrán perseverar siempre en busca de las Bienaventuranzas del Cristo*2.

23) El perseverante va a sentarse en Su trono... [“Al vencedor, Yo lo haré sentarse conmigo en mi trono, así como también Yo vencí y me senté con mi Padre en Su trono de gloria” (Apocalipsis, 3:21).]

24) Será por Él mismo condecorado, porque perseveró, porque trabajó por Jesús, por las causas de la Humanidad.

25) (...) Por lo tanto, es necesario cuidar de la Humanidad. Por lo menos darle una guía que pueda ser indiscutible, que pueda ser una victoria en la vida de la Humanidad. Porque la Humanidad no acabará. Ella resiste. Aunque sufriendo, aunque pasando por hecatombes. Jesús no acabará con la Humanidad. No es ese el propósito. La depuración de las Almas, de los Espíritus, sucede por los actos de los seres humanos y de los seres espirituales también: los encarnados y los desencarnados.

Preparar a las generaciones

26) Pero Jesús dará continuidad a todo. Por esto, las generaciones necesitan siempre ser preparadas. El Hermano Paiva cuida; riega, riega, riega los corazones, como si regara la plantita que necesita crecer. Aún es frágil a los ojos humanos, pero esto hace que se eleve, crezca y se vuelva grande, y árbol frondoso, con frutos maravillosos, hasta que se convierta en un vergel, y comience a abastecer a otros corazones, otros árboles, otros sentimientos, en fin...

El sol Jesús brilla para las Instituciones de la Buena Voluntad de Dios

27) “El sol brilla para las Instituciones de la Buena Voluntad de Dios”, dice aquí el Dr. Bezerra de Menezes.

28) El sol de la Caridad. Así dice la LBV, desde sus orígenes, y es una gran realidad. [“Jesús es el sol de la Caridad”, decía el Hermano Alziro Zarur (1914-1979).]

29) Nada mejor que ser amparado por la Caridad del sol Jesús.

30) ¡Salve, Jesús!

**********

Sermón del Fin de los Tiempos

Vamos, por lo tanto, a la lectura y el análisis —en Espíritu y Verdad, a la luz del Nuevo Mandamiento del Cristo Ecuménico, el Divino Estadista— del “Sermón el Fin del Mundo”, también llamado “Sermón Escatológico”. Pero, preferimos decir “Sermón del Fin de los Tiempos”, porque el planeta no acabará*3. Se extinguirá la maldad, que hace sangrar a nuestro querido planeta:

El Sermón profético.
El principio de dolores
(Evangelio de Jesús, según San Mateo, capítulo 24, completo.)

1 Y Jesús salió del templo y, cuando se iba, se Le acercaron Sus Discípulos para mostrarLe los edificios del templo.

2 Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto, de cierto os digo que no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada.

3 Y estando Él sentado en el Monte de los Olivos, se acercaron a Él Sus Discípulos y Le dijeron: Dinos, Señor, ¿cuándo sucederán esas cosas y qué señal habrá de Tu venida y del fin del mundo?

4 Y respondiendo Jesús, les dijo: Mirad, para que nadie os engañe,

5 porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y a muchos engañarán.

6 Y, ciertamente, oiréis hablar de guerras y de rumores de guerras; mirad, que no os turbéis, porque es necesario que todo esto suceda, pero aún no es el fin.

7 Porque se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá pestilencias, y hambres y terremotos en diferentes lugares.

8 Pero, todo esto es solo el principio de dolores.

El terremoto de Lisboa

Sabemos que muchos terremotos han ocurrido y continuarán ocurriendo en el planeta. No obstante, me gustaría llamar la atención sobre uno en particular: el terremoto de Lisboa, como es conocido, debido a que tuvo consecuencias mucho más allá de las tierras portuguesas. El profesor William Herbert Hobbs (1864-1953), geólogo norteamericano, al respecto dice lo siguiente:

—Entre los movimientos de la Tierra, que en los tiempos históricos han afectado al Reino de Portugal, el del 1o de noviembre de 1755 ocupa el primer lugar, en muchos aspectos, con relación a todos los terremotos registrados. Los primeros choques de ese terremoto vinieron sin ninguna otra advertencia solo la del sonido profundo semejante a un trueno, que aparentó venir de abajo de la tierra e inmediatamente fue seguido de un temblor que casi destruyó a la ciudad entera.

En seis minutos, perecieron 60 mil personas. De hecho, fue un terremoto de proporciones descomunales y de tremenda influencia, porque las personas en todo el mundo quedaron fuertemente conmovidas con aquel doloroso acontecimiento. James Parton (1822-1891), escritor inglés, cuenta: 

El terremoto de Lisboa del 1o de noviembre de 1755 parece haber puesto tanto a los teólogos como a los filósofos a la defensiva. (...) A las diez menos veinte de aquella mañana, Lisboa estaba inmóvil, magnífica en un lugar de los más pintorescos e imponentes del mundo; una ciudad de magnífico acceso, ubicada precisamente donde todas las circunstancias concurrieron para decir a los fundadores: “¡Constrúyeme aquí!”, pues esa ciudad en seis minutos estaba en ruinas. (...) La mitad del mundo sintió la convulsión telúrica. (...) Por muchas semanas, conforme vemos en las cartas y memorias de aquel tiempo, las personas en lejanos lugares de Europa iban a sus camas aprensivas, sintiéndose aliviadas por la mañana, al ver que habían escapado de la suerte de Lisboa una noche más.

El terremoto de Lisboa llevó a los seres humanos a pensar en el Gran Día de la Ira de Dios (Apocalipsis, 15:1). Sabemos que el famoso filósofo francés Voltaire (1694-1778) se quedó también profundamente conmovido. Él además, escribió: —No es permitido a un individuo pensar en sí mismo en medio de una desolación tan general… Fue el Último Juicio para aquella región, no faltando sino la trompeta.

Es decir, la trompeta apocalíptica. Es bueno que meditemos sobre el asunto.

La tragedia construida ladrillo a ladrillo

Cuando ocurren esos hechos profetizados, muchas personas se verán —antes y durante también— en la situación del escéptico Voltaire. Seremos convocados a reflexionar. Vivimos aún en una época de racionalismo y de incredulidad muy acentuados, pero el pensamiento de los seres humanos va a volverse hacia Dios, al punto de reconocer la insuficiencia humana y la inestabilidad de la Tierra, a la que tanto se apegan. Pero, ese “apego” no garantiza que dejen de contaminar todo, deforestar, envenenar ríos y mares, etc. Quien construye ladrillo a ladrillo la tragedia es el propio ser humano; ¡no es Dios, no, señores! No Lo responsabilicemos por nuestros actos bestiales, diciendo que el Creador está maldiciendo a Sus hijos con el Apocalipsis, ni a Jesús con Su famoso Discurso de los Tiempos Finales. Cada uno cosecha lo que siembra. A cada acción corresponde una reacción.

No hay efecto sin causa. El Armagedón, la guerra total y final y la Gran Tribulación expresan solamente consecuencias de las explosiones del sentimiento humano, de las llamas del odio que arrojamos de nuestro interior. La propia persona esculpe su destino. No es Dios que maldice la Tierra con el Apocalipsis, ¡no! Somos nosotros los que lo hacemos con nuestras maldades. El premio de la inhumanidad es la inhumanidad. Vean el Apocalipsis, el Armagedón y la Gran Tribulación explicados en pocas palabras por un mentor de las Claridades Divinas: —La siembra es libre, pero la cosecha, obligatoria.

Cada uno cosecha lo que cultiva.

Sube al escenario del mundo el Profesor Sufrimiento

El terremoto de Lisboa, de 1755, repito, hizo a muchas personas pensar, pero el ser humano se olvida de los hechos con facilidad. Está siempre atraído por el llamado del gozo de las cosas inmediatas. Durante milenios, Jesús ha
buscado, mediante el Amor Fraterno, poner a los pueblos en el camino de la verdadera felicidad; pero, la mayoría no lo quiere. Cuando se desprecia esa Guía Celestial, comparece al escenario del planeta el Profesor Sufrimiento. Él
se presenta en forma del Maestro Dolor para una necesaria cirugía en el mundo, como una forma de extirpar lo que está podrido, gangrenado. Viene y cumple su tarea de depuración, hace la asepsia en el cuerpo planetario que estaba agonizante, tomado por la infección.

¡Miren, mis amigos, esto es muy serio! No somos una bolsa de carne, músculos, huesos y sangre. Tenemos un Espíritu Eterno que precede a ese envoltorio material y que necesita ser cuidado, alimentado por el Amor Fraterno, bañado por el sentimiento de la Caridad Plena, para que no se torne frío como un metal, indiferente al padecimiento de las masas.

Por eso, continuemos con la advertencia del Divino Amigo de la Humanidad, en Su Sermón del Fin de los Tiempos:

9 Entonces os entregarán para ser afligidos y os matarán. Y seréis odiados por todas las naciones por causa de mi nombre.

10 Muchos tropezarán entonces, y se entregarán y se odiarán unos a otros.

11 Y muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos. ¡Ahora, atención!

12 Y por haberse multiplicado la maldad en el mundo, el Amor se enfriará en muchos corazones.

Y aquí está la clave:

13 Pero el que persevere hasta el fin, este será salvo.

14 Y será predicado este Evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones. Solo entonces vendrá el fin.

Nadie logrará destruir la Tierra

¿De quién es este Evangelio del Reino? ¡De Jesús!

¿Para qué? Él dice: —(...) para testimonio a todas las naciones.

Él no mandó a predicar solo en Israel. Instruyó para comenzar allá y después extender Su palabra a todo el mundo: dando testimonio para todos los pueblos.

Y será predicado este Evangelio del Reino en todo el mundo. 

De ahí la importancia de Internet en estos tiempos actuales.

Solo entonces vendrá el fin.

¿El fin de qué? ¿Del planeta? Bien, de la manera en que los seres humanos están actuando, incluso puede generar miedo. Pero, todo esto ya estaba registrado en el Apocalipsis. Vemos allá que, después que sucedieren tantas cosas escabrosas, terribles, sembradas por nosotros, surgirá en el mundo, conforme la promesa contenida en el Libro de las Profecías Finales, 21:1:

—Y vi un nuevo cielo y una nueva tierra, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe. Es decir: el planeta no será extinto. Gracias a Dios, no lograremos destruir nuestra única morada. No obstante, “pocos hombres quedarán”, en el decir del notable Profeta Isaías, 24:6. Preparémonos, por lo tanto, para una profunda transformación.

Volvamos al estudio del Evangelio del Cristo, según San Mateo, capítulo 24.

El sermón continúa.
La Gran Tribulación

15 Por tanto, cuando veáis la abominación de la desolación, de la cual habló el Profeta Daniel, en el lugar santo (qui legit intelligat: el que lee, que entienda), 16 entonces los que estén en Judea huyan a los montes.

La abominación de la desolación en el lugar santo

¡Los Tiempos llegaron! Las señales están ahí para quien quiera verlas. Hace mucho hemos analizado la profecía de la abominación desoladora en el lugar santo. En el Sermón Profético, Jesús utiliza el vaticinio de Daniel (11:31 y 12:11), en el Antiguo Testamento, para anunciar los hechos venideros de este ciclo apocalíptico.

En el análisis que hago de esos versículos 15 y 16, del Evangelio, según San Mateo, capítulo 24, en Somos todos Profetas (1999), pregunto: ¿Qué lugar más santo en el mundo puede existir además de la intimidad de las criaturas de Dios, el corazón, el cerebro, el Alma de las personas?

Prosiguiendo con nuestro análisis:

17 Y el que esté en la azotea, no baje a sacar las cosas de su casa;

18 y el que esté en el campo, no vuelva atrás a tomar de su ropa.

19 Pero ¡ay de las que estén encintas o críen en aquellos días!

20 Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de sábado.

Sí, porque, en el invierno, las cosas son más dolorosas. Y en el sábado, porque es el día consagrado por los judíos al Señor, el Día Santo, el Sabbath, en el que es necesario abstenerse de una serie de actividades.

21 En aquellos días habrá gran tribulación, como nunca hubo desde el principio del mundo hasta ahora, ni habrá jamás.

22 Y si aquellos días no fueran abreviados por el Señor Dios, no se salvaría nadie; pero Él lo hará en atención a los elegidos, que escogió, dando a cada uno según las obras de cada uno.

23 Entonces, si alguno os dice: Mirad, aquí está el Cristo o allí, no lo creáis.

24 Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuese posible, a los mismos  elegidos.

Seremos pesados, medidos, juzgados

Naturalmente, ese versículo 22 se refire a los que fueron elegidos por su comportamiento digno. ¿Jesús no nos ha afimado que “a cada uno será dado según sus propias obras” (Evangelio, según San Mateo, 16:27)? De lo contrario, alguien puede pensar que existan privilegiados, mientras que en el Tribunal Celestial la medida del juicio y la aplicación de las leyes de Amor se fundamentan en lo que hubiéramos practicado. Nosotros somos los que nos convertimos en privilegiados por nuestras acciones dignas ante Dios, ante la Justicia Divina y ante lo que es correcto en la comunidad, en la sociedad, en fin, en la vida particular o colectiva. El otro lado de la moneda es aplaudir la locura que se extiende por toda la Tierra.

Como ejemplo, la escuela en la que no podemos pasar de año sin estudiar, la vida sigue el mismo camino. Quien desea reconocimiento sin méritos, con manos vacías de obras, se está engañando. En el quehacer diario, quien adopta esa postura fracasará, aunque tenga millones de protectores, de padrinos... Un día, la existencia lo convocará a probar su capacidad, sus conocimientos. ¿Y qué ocurrirá con aquel que no se esfuerza en aprender y caminar con sus propias piernas?... Será tragado por el vacío que habrá dejado en su jornada.

Es esto, mi Hermano, mi Hermana: ¡obras! Trabajo que honre nuestra trayectoria en este mundo, porque, es por nuestros actos, buenos o malos, que seremos pesados, medidos, juzgados.

**********

APÉNDICE
Alimentar la Esperanza en el Alma de los perseverantes en el Bien

El 8 de febrero de 2003, en Rio Grande do Sul, Brasil, el Hermano Flexa Dourada resaltaba que el Armagedón —citado por el Apocalipsis de Jesús (16:16), en la exposición del Sexto Flagelo, al que tantas personas le temen— es una tragedia muy pequeña considerando la Gran Tribulación, anunciada por Jesús en Su Evangelio, según San Mateo 24:21 y 22:

En aquellos días habrá gran tribulación, como nunca hubo desde el principio del mundo hasta ahora, ni habrá jamás. Y si aquellos días no fueran abreviados por el Señor Dios, no se salvaría nadie; pero Él lo hará en atención a los elegidos, que escogió, dando a cada uno según las obras de cada uno. Vale destacar que Jesús, en el más tormentoso momento de la historia humana, alimenta de Esperanza el Alma de los perseverantes en el Bien. Y percibimos el cumplimiento de Su promesa en el Apocalipsis, 7:14 y 15, cuando son identificados los que están usando ropas blancas ante el Cordero de Dios:

14 Estos son los que vienen de la gran tribulación, que lavaron sus ropas y las blanquearon con la sangre de Jesucristo,

15 razón por la que se encuentran delante del trono de Dios y Lo sirven día y noche en Su Templo; y Aquel que está sentado en el trono extenderá Su tabernáculo, junto a ellos.

En el mismo mensaje espiritual, nuestro amigo Flexa Dourada, siempre en sintonía con la prédica de la Religión de Dios, del Cristo y del Espíritu Santo, buscó demostrar cómo sería la catástrofe de la Gran Tribulación, recurriendo al Profeta Isaías, 24:20:

La tierra tambalea como un ebrio y se balancea como una hamaca de dormir; su transgresión pesa sobre ella, que caerá y nunca más se levantará.

Advirtió también que ese hecho astronómico puede ocurrir por fuerza del uso de armas bélicas, llevando a un dislocamiento del eje de la Tierra, lo que dejaría inestable la gravedad del planeta.

Como les he demostrado constantemente, está todo descripto en la Santa Biblia. Vean, por ejemplo, lo que afima Zacarías, en su libro, capítulo 13, versículos 8 y 9, igualmente en el Antiguo Testamento:

8 En toda la Tierra, dice el Señor, que dos tercios serán eliminados y perecerán, pero el otro tercio quedará en ella.

9 Al tercio lo meteré en el fuego, y lo purifiaré como se purifia la plata, y lo
probaré como se prueba el oro; él invocará mi nombre, y Yo le responderé y le diré, entonces: es mi pueblo, y él dirá: ¡el Señor es mi Dios!

Nuestro papel, por lo tanto, no es asustar a nadie, sino preparar a los seres humanos para sobrevivir a ese estado de cosas, que la propia Humanidad viene construyendo durante milenios.

**********

Los milagros existen, solo que, ante la Ley de Dios, no son milagros

En relación con el versículo 24 (de este análisis que hacemos del Evangelio del Cristo, según San Mateo, capítulo 24), —porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuese posible, a los mismos elegidos, nosotros sabemos que hay seres humanos en los cuales el don de Dios les permite realizar
los llamados milagros. Son emisarios de la Bondad Divina, en este planeta de sufrimientos. Por esto, la responsabilidad de aquellos que tienen los dones espirituales desarrollados es inmensa. En el caso que utilicen la confianza que recibieron de Dios para perjudicar o engañar a las personas, serán severamente castigados por la misma Ley Divina que les confirió tales capacidades (mediúmnicas).

En la obra que estoy preparando, Tesouros da Alma [Tesoros del Alma], transcribo un antiguo esclarecimiento que hice, en el inicio de la década de 1980, al responder a la pregunta de un joven reportero. Le dije que los milagros existen, pero que, ante la Ley de Dios, no son milagros...

Un día, el Mecanismo Celestial que los rige será desvendado por la Ciencia humana. En esa ocasión magnífia, más conmovedor será su entendimiento. Y los milagros serán multiplicados, porque estaremos mejor versados en su Legislación Excelsa. Volvamos al capítulo 24 del Evangelio, según San Mateo.

25 He aquí, os lo he dicho antes.

26 Así que, si os dijeren: He aquí que Él está en el desierto; no salgáis. He aquí que Él está en el interior de la casa; no lo creáis.

27 Pues, así como el relámpago irrumpe del oriente y brilla intensamente hasta el occidente, iluminando todo el cielo de una extremidad a otra, así será también el día de la venida del Hijo de Dios.

28 Porque dondequiera que esté el cadáver, allí se juntarán los buitres*4. [Es decir, ese hecho es inderogable.]

El sermón continúa.
La venida del Hijo de Dios

29 También en aquellos días, después de la gran tribulación, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán agitadas.

30 Entonces, aparecerá en el cielo la señal del Hijo de Dios, y todos los pueblos de la Tierra se lamentarán y verán al Hijo de Dios viniendo sobre las nubes, con Poder y Gran Gloria.

31 Y pronto enviará a Sus Ángeles con gran voz de trompeta y reunirán a Sus elegidos de los cuatro vientos, desde la extremidad de la Tierra hasta la extremidad del Cielo.

32 De la higuera aprended esta parábola: Cuando ya su rama se encuentra tierna y las hojas brotan, sabéis que el verano está cerca.

33 Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, sabed que la venida  del Hijo de Dios, estará cerca, a las puertas.

34 De cierto, de cierto os digo que no pasará esta generación hasta que se cumplan todas estas cosas.

35 Pasará el Cielo, pasará la Tierra, pero ¡mis palabras no pasarán!

El sermón continúa.
Exhortación a la vigilancia

36 Pero, de ese día o de esa hora nadie sabe, ni los Ángeles del Cielo ni el Hijo, sino sólo el Padre.

37 Y, como en los días de Noé, así será también la venida del Hijo de Dios.

38 Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca,
39 y no comprendieron, hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo de Dios.

40 Entonces estarán dos en el campo; uno será llevado, y el otro será dejado;

41 dos mujeres estarán trabajando en un molino; una será tomada, y la otra será dejada.
42 Estad, por lo tanto, sobre aviso. Velad, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.

43 Pero sabed esto: si el padre de familia supiese a qué hora de la noche ha de venir el ladrón, velaría y no lo dejaría entrar en su casa.

44 Velad, pues, porque no sabéis en qué día y a qué hora volverá vuestro Señor. Si al atardecer, o a la medianoche, o al canto del gallo o a la mañana, para que viniendo de repente no os encuentre durmiendo.

El sermón continúa.
La parábola de los dos siervos

45 ¿Quién es, pues, el siervo fil y prudente, a quien puso su Señor sobre su casa para que les diese alimento a tiempo?

46 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su Señor venga, lo encuentre haciendo así.

47 De cierto, de cierto os digo que le confirá todos sus bienes.

48 Pero si aquel siervo malo dijese en su corazón: Mi señor se tarda en venir;
49 y empieza a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los ebrios,
50 vendrá el señor de aquel siervo en el día que no lo espera y a la hora que no sabe,

51 y lo castigará, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el llanto y el crujir
de dientes.

Fin de la civilización de la rapiña y del odio

Está ahí el pasaje del Evangelio de Jesús, según San Mateo, capítulo 24. Es tan claro para aquellos que “tienen ojos para ver y oídos para oír”. Tiene todo que ver con los tiempos que estamos viviendo.

No queremos aquí aterrorizar a nadie. Solo profundizamos en este análisis sobre el Sermón Profético de Jesús, porque no deseamos ser sorprendidos. No obstante, la siembra que se ha hecho está arrastrando al planeta Tierra hacia esa encrucijada.

Debido a la impertinencia de los seres humanos de no aceptar, en virtud de sus actos, las invitaciones del Amor Divino —la Suprema Fraternidad—, se convoca al escenario al Profesor Sufrimiento. Donde el Amor no logra establecerse, el dolor viene y actúa. Y, a veces, actúa de forma avasalladora, por la urgencia del cuerpo que delira, arde en fibre, tomado por la infección que necesita la intervención quirúrgica urgente.

¡La siembra es esa, mis amigos! Pero, en compensación, durante milenios, muchos sembraron el Amor, la Verdad, la Justicia, el Trabajo por la armonía de los seres espirituales y humanos. También esos recibirán su premio, el patrimonio augusto, en este cierre de ciclo, que determinará finalmente la desaparición de la civilización de la rapiña y del odio.

Como consta en mi libro Jesus, o Profeta Divino (2011) [Jesús, el Profeta Divino], en cuanto a todo lo que está anunciado, hagamos con dedicación nuestra parte, confiamos en Dios y tengamos tranquilidad en el Alma, pues el Profeta Divino es quien dirige. Ahora bien, como Jesús gloriosamente vuelve, regresa para algo que continúa existiendo, el planeta Tierra.

Al finalizar este estudio, dejo para la meditación de todos, por sugerencia igualmente del noble Dr. Bezerra de Menezes, los Sellos del Apocalipsis (el capítulo sexto completo del libro de la Revelación), que ya comentamos en muchas oportunidades*5.

El Cordero de Dios abre los sellos

(Apocalipsis de Jesús, según San Juan, capítulo 6.)

El Primer Sello

1 Después vi que el Cordero de Dios abría el primero de los siete sellos, y oí al primero de los cuatro seres vivientes que decía con voz de trueno: ¡Ven y ve! 

2 Y vi aparecer un caballo blanco. Su jinete tenía un arco, recibió una corona y salió triunfante, para seguir venciendo.

El Segundo Sello

3 Cuando el Cordero de Dios abrió el segundo sello, oí al segundo de los seres vivientes, que decía: ¡Ven y ve!

4 Y vi aparecer otro caballo, rojo. Su jinete recibió el poder de desterrar la paz de la tierra, para que los hombres se mataran entre sí; y se le dio una gran espada.

El Tercer Sello

5 Cuando el Cordero de Dios abrió el tercer sello, oí al tercero de los seres vivientes, que decía: ¡Ven y ve! Y vi aparecer un caballo negro. Su jinete tenía una balanza en la mano;

6 y oí una voz en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Se vende una ración de trigo por un denario y tres raciones de cebada por un denario. Y no hagas daño al aceite y al vino.

El Cuarto Sello

7 Cuando el Cordero de Dios abrió el cuarto sello, oí al cuarto de los seres vivientes, que decía: ¡Ven y ve! 8 Y vi aparecer un caballo amarillo. Su jinete se llamaba Muerte, y el Infirno lo seguía. Y recibió poder sobre la cuarta parte de la Tierra, para matar por medio de la espada, del hambre, de la peste y de las firas salvajes.

El Quinto Sello

9 Cuando el Cordero de Dios abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido muertos a causa de la Palabra de Dios y del testimonio que habían dado.

10 Ellas clamaban en gran voz: ¿Hasta cuándo, oh Soberano Señor, Santo y Verdadero, tardarás en hacer justicia y en vengar nuestra sangre sobre los habitantes de la Tierra?

11 Entonces se le dio a cada uno una vestidura blanca y se les dijo que reposasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y de sus hermanos, que iban a sufrir la misma muerte.

El Sexto Sello

12 Y cuando el Cordero de Dios abrió el sexto sello, vi que se produjo un violento terremoto. El sol se puso negro como ropa de luto y la luna quedó como ensangrentada;

13 las estrellas del cielo cayeron sobre la Tierra, como caen los higos verdes cuando la higuera es sacudida por un fuerte viento.

14 El cielo se replegó como un pergamino que se enrolla, y todos los montes y las islas fueron movidos de sus sitios.

15 Los reyes y los grandes de la Tierra, los jefes militares, los ricos y los poderosos, los esclavos y los hombres libres, todos se escondieron en las cavernas y entre las rocas de las montañas,

16 y decían a los montes y a las rocas: Caigan sobre nosotros, y escóndannos de la mirada de Aquel que está sentado en el trono y de la ira del Cordero de Dios.

17 Porque ha llegado el gran Día de su ira, y ¿quién podrá sobrevivir?

Muchas gracias a todos por la atención. Quien confía en Jesús no pierde su tiempo, porque Él es el Gran Amigo que no abandona a un amigo en medio del camino. ¡Cuanto más cerca de Jesús, más lejos de los problemas!

Servir a Jesús no es un sacrificio. ¡Es un privilegio! ¡Que la Paz de Dios esté ahora y siempre con todos nosotros!

¡Dios Está Presente!

¡Viva Jesús, en nuestros corazones para siempre!

¡Así sea!

José de Paiva Netto, Director Presidente de la Legión de la Buena Voluntad (LBV), es escritor, periodista, conductor de radio, compositor y poeta brasileño. Además, es miembro efectivo de la Asociación Brasileña de Prensa (ABI, siglas en portugués) y de la Asociación Brasileña de Prensa Internacional (ABI-Inter, siglas en portugués). Afiliado a la Federación Nacional de los Periodistas (FENAJ, siglas en portugués), a la International Federation of Journalists (IFJ), al Sindicato de Periodistas Profesionales del Estado de Rio de Janeiro, al Sindicato de Escritores de Rio de Janeiro, al Sindicato de los Profesionales de Radio de Rio de Janeiro y a la Unión Brasileña de Compositores (UBC). Integra también la Academia de Letras de Brasil Central. Es un autor de referencia internacional en la defensa de los derechos humanos y en la conceptualización de las causas de la Ciudadanía y de la Espiritualidad Ecuménicas, que, según él, constituyen “la cuna de los más generosos valores que nacen del Alma, la morada de las emociones y del raciocinio iluminado por la intuición, el ambiente que abarca todo lo que trasciende el campo común de la materia y proviene de la sensibilidad humana sublimada, como ejemplo de la Verdad, de la Justicia, de la Misericordia, de la Ética, de la Honestidad, de la Generosidad, del Amor Fraterno”.