Desarmar los corazones

Jesús, el Dolor y el origen de Su Autoridad

Releyendo mi libro Jesus, a Dor e a origem de Sua Autoridade (Jesús, el Dolor y el origen de Su Autoridad), lanzado el 8 de noviembre de 2014, encontré algunas modestas anotaciones, que me gustaría presentarles a ustedes, que me honran con la lectura.

Arquivo BV

André Rebouças 

Lamentablemente, los pueblos aún no regularon sus lentes para ver que la verdadera armonía comienza en lo más profundo de cada ser humano, por el conocimiento espiritual, por la generosidad y por la justicia. Como suelo afirmar, y otras veces comentaré, estos aspectos generan abundancia. La tranquilidad que el Padre-Madre Celestial —visto, en todas las direcciones, con equilibrio, y reconocido como inspirador de la Fraternidad Ecuménica— tiene para ofrecer, nos libera de la frustración registrada en tantos tratados y acuerdos ineficientes, a lo largo de nuestra Historia. El ingeniero y abolicionista brasileño André Rebouças (1838-1898), tradujo en metáfora la inercia de las perspectivas exclusivamente humanas:

— (...) La paz armada es a la guerra, como las enfermedades crónicas a las enfermedades agudas; como una fiebre persistente al tifus. Todas esas enfermedades aniquilan y matan a las naciones; es solo cuestión de tiempo. (La negrita es nuestra.)

Ahora bien, vivenciar la Paz desarmada, a partir de la fraternal instrucción de todas las naciones, es una medida improrrogable para la supervivencia de los pueblos. Pero, para ello, es necesario, primero, desarmar los corazones, conservando el buen sentido, conforme destaqué a los jóvenes de todas las edades que me oían en Jundiaí, São Paulo, Brasil, en septiembre de 1983, y publiqué en la Folha de S.Paulo, del 30 de noviembre de 1986. Incluso porque, como dije en aquél momento, el peligro real no está únicamente en los armamentos, sino también en los cerebros que crean las armas; en los que generan las condiciones, locales y mundiales, para que sean usadas; y en los que presionan los gatillos, en los dedos que aprietan los botones.

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Las armas solas nada hacen, ni surgen por “generación espontánea”. No obstante, también son peligrosas almacenadas en polvorines. Pueden explotar y se oxidan, contaminando el ambiente. Ellas son efecto de la causa ser humano, cuando está apartado de Dios, de la Causa Causarum, que es Amor (Primera Epístola de San Juan, 4:16). Es que nosotros, distantes del Bien, somos las verdaderas bombas atómicas, las armas bacteriológicas, químicas, los cañones, los fusiles, cuando no somos cumplidores o cumplidoras de las órdenes de Fraternidad, de Solidaridad, e Generosidad y de Justicia del Cristo, que es el Señor Todopoderoso de este planeta.

El día en que la persona, reeducada sabiamente, no tuviera más odio, para disparar artefactos mortíferos, mentales y físicos, estos perderían todo su terrible significado, toda su mala razón de “ser”.

Tela: Guido Reni (1575-1642)

Lucas

Es necesario desactivar los explosivos, detener los rencores que insisten en alojarse en los corazones humanos. He aquí el gran mensaje de la Religión del Tercer Milenio, que se inspira en el Cristo, el Príncipe de la Paz: desarmar, con una fuerza mayor que el odio, la ira que dispara las armas. Se trata de un trabajo de educación de amplio espectro; más que eso, de reeducación. Y esa energía poderosa es el Amor —no el aún incipiente amor de los hombres—, sino el Amor de Dios, del que todos nosotros necesitamos alimentarnos. Tenemos, en nuestras manos, la más potente herramienta del mundo, capaz de evitar los diferentes tipos de guerras, que nacen en el Alma del ser viviente, cuando está enferma.

Las personas discuten el problema de la violencia en la radio, en la televisión, en la prensa o en Internet y se quedan cada vez más perplejas por no descubrir la solución para erradicarla, a pesar de tantas y brillantes tesis. En general, la buscan lejos y por caminos intrincados. Sin embargo, la solución no se encuentra distante; está cerquita, dentro de nosotros: ¡Dios!

— (...) el Reino de Dios está dentro de vosotros.

Jesús (San Lucas, 17:21)

Arquivo BV

Alziro Zarur

Debemos siempre repetir que “¡Dios es Amor!” (Primera Epístola de San Juan, 4:8). No el amor banalizado, sino la Fuerza que mueve los Universos.  Lamentablemente, la mayoría abrumadora de los llamados poderosos de la Tierra aún no creen bien en este hecho e intentan descalificarlo, en vano. Son los pretendidos dueños de la verdad... Sin embargo, “el próximo y último Armagedón cambiará la mentalidad de las naciones y de sus gobernantes”, aseguraba Alziro Zarur (1914-1979). Y yo le pido permiso a él para añadir: gobernantes supervivientes.

De acuerdo con lo anunciado en el austero capítulo 16, versículo 16, del Libro de la Revelación,

—Entonces, los reunió en un lugar que en hebreo se llama Armagedón.

(Armagedón, lugar donde reyes, príncipes y gobernantes son agrupados para la batalla decisiva.)

Superar los obstáculos

Reflexiones del Alma

Zarur decía que: “En verdad, quien realmente ama a Dios ama al prójimo, sea cual sea su religión, o sin religión”.

Recuerdo una meditación mía que transcribí en el libro Reflexiones del Alma (2003): El corazón se hace más propenso a oír, cuando el Amor es el fundamento del diálogo.

Y es básico sostener un buen diálogo, para el ejercicio de la democracia, que es el régimen de la responsabilidad.

Al terminar este pequeño artículo, recurro a un argumento que presenté durante mis conferencias sobre el Apocalipsis de Jesús para los Simples de Corazón, igualmente adecuado a quienes quizá piensan que la construcción responsable de la Paz es imposible: (...) ¿Esto es utopía? ¡¿Uy?! Todo lo que hoy es visto como progreso se consideró delirante en un pasado no tan remoto. (...)

Si se invirtiera mucho más en educación, instrucción, cultura y alimentación, iluminadas por la Espiritualidad Superior, los pueblos tendrían mejor salud, por lo tanto, mayor calificación espiritual, moral, mental y física para la vida y el trabajo, y menores serían los gastos en seguridad. “Ah, ¡es un esfuerzo de muchos años!”. Entonces, ¡comencemos ayer! Si no, las conquistas
civilizadoras en el mundo, que amenazan desmoronarse, podrán dar paso al contagio de la desilusión que alcanzará a toda la Tierra.

José de Paiva Netto, Director Presidente de la Legión de la Buena Voluntad (LBV), es escritor, periodista, conductor de radio, compositor y poeta brasileño. Además, es miembro efectivo de la Asociación Brasileña de Prensa (ABI, siglas en portugués) y de la Asociación Brasileña de Prensa Internacional (ABI-Inter, siglas en portugués). Afiliado a la Federación Nacional de los Periodistas (FENAJ, siglas en portugués), a la International Federation of Journalists (IFJ), al Sindicato de Periodistas Profesionales del Estado de Rio de Janeiro, al Sindicato de Escritores de Rio de Janeiro, al Sindicato de los Profesionales de Radio de Rio de Janeiro y a la Unión Brasileña de Compositores (UBC). Integra también la Academia de Letras de Brasil Central. Es un autor de referencia internacional en la defensa de los derechos humanos y en la conceptualización de las causas de la Ciudadanía y de la Espiritualidad Ecuménicas, que, según él, constituyen “la cuna de los más generosos valores que nacen del Alma, la morada de las emociones y del raciocinio iluminado por la intuición, el ambiente que abarca todo lo que trasciende el campo común de la materia y proviene de la sensibilidad humana sublimada, como ejemplo de la Verdad, de la Justicia, de la Misericordia, de la Ética, de la Honestidad, de la Generosidad, del Amor Fraterno”.