Beijing+20 (2015)

Artículo publicado en la revista BUENA VOLUNTAD Mujer, enviada a las Naciones Unidas en marzo de 2015.

​El protagonismo de la mujer en la construcción de la Paz

El ocho de marzo es el Día Internacional de la Mujer, quien ha sido víctima, en pleno siglo XXI, de las mayores atrocidades, entre ellas la inhumana violación. Crimen repugnante. Una vergüenza para la Humanidad.

En el Preámbulo de la Constitución de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), aprobada el 16 de noviembre de 1945, encontramos la descripción de esta realidad: ‘Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la Paz’. En 2003, quise comenzar mi libro Reflexões da Alma (Reflexiones del Alma) con esa enseñanza, que realmente orienta nuestros planes de trabajo. Sin embargo, considero importante evidenciar que esa cuidadosa advertencia se aplica a los seres humanos en general, y no solo al género masculino.

SALUDO

Mis saludos a las delegaciones internacionales, a las autoridades y a todos los participantes que decididamente se reúnen aquí, en Nueva York, EUA, entre los días 9 y 20 de marzo de 2015, durante la 59ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, organizada por las Naciones Unidas (ONU), con el noble objetivo de discutir el tema central: “Beijing+20 (2015)”. Se promueve, así, una profunda reflexión respecto a los avances y retrocesos ocurridos desde 1995, cuando se celebró en Beijing, China, la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, que definió como foco principal trabajar por la igualdad de género y luchar contra la discriminación hacia las mujeres y niñas, en todo el mundo.

Es siempre con mucho honor que la Legión de la Buena Voluntad (LBV), desde el inicio, ha prestigiado estos debates con su contribución y se ha empeñado en la defensa de ese fundamental objetivo, sobre todo en un globalizado mundo belicista.

Cuando participamos en aquel memorable encuentro, en 1995, dirigimos a los conferencistas un mensaje publicado anteriormente en la revista International Business and Management, en 1987, con el siguiente título: “No hay mundo sin China”. Allí, entre otros tópicos, escribí:

El camino de la LBV es la Paz. ¡Basta de guerras! La brutalidad es la ley de los irracionales, no la del ser humano, que se considera superior. Defendemos la valoración de la criatura humana, antes que todo espiritual, dentro de la imprescindible igualdad de género, ya que la riqueza de un país es su pueblo. (...)

Hagamos nuestras estas palabras del Apóstol San Pedro, constantes en su Primera Epístola, 3:11:

— Apártese del mal y haga el bien; busque la paz, y sígala.

Esa tan anhelada Paz, legítima, necesaria, antídoto para los problemas espirituales, sociales y físicos, como las crisis globales, se alcanzará cuando ya no exista ningún tipo de discriminación contra las mujeres y las niñas (en verdad, los niños de ambos sexos). Así, les garantizaremos su empoderamiento y autonomía, para que sean protagonistas del desmantelamiento de la crueldad absurda que vigila el interior endurecido de los individuos, con el sentimiento materno que nace en el corazón de cada una —independientemente de que sean madres de hijos carnales— pues clamo, con todas mis fuerzas, que todas las mujeres son madres.

EL EJEMPLO DE HIPATIA

Reprodução BV

Hipatia

Viene a mi memoria el ejemplo de una personalidad pionera en matemática y astronomía, ícono de la filosofía en la antigüedad, a quien homenajeé en mi artículo “Hipatia, madre de filósofos”. Ascética y célibe, ella no dejó herederos, pero, como reiteré en 1987, existen muchas formas sublimes de ser madre, incluso la de dar a luz grandes realizaciones en pro de la Humanidad.

Ese fue su caso. Su dedicación a las cuestiones metafísicas generó verdaderos hijos, para perpetuar en las mentes la constante necesidad de buscar respuestas a las indagaciones que siempre nos afligieron. En una época en la que la intelectualidad femenina no era reconocida, las tesis de Hipatia (aprox. 355-415) influyeron en muchos poderosos. Sus conferencias no se limitaban solo al ámbito filosófico, pues también era requerida su opinión sobre asuntos políticos y comunitarios.

Sin embargo, en un ambiente de fuerte intolerancia, Hipatia comenzó a incomodar. La brutalidad usada para quitarle la vida provocaría espanto a los más crueles verdugos de todos los tiempos.

Como no queremos que se repitan las actitudes terribles practicadas contra la filósofa de Alejandría, vale destacar el texto extraído de la “Declaración y Plataforma de Acción de Beijing: La mujer en el ejercicio del poder y la adopción de decisiones”, en la que podemos leer:

— La Declaración Universal de Derechos Humanos establece que toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país. La habilitación y autonomía de la mujer y el mejoramiento de su condición social, económica y política son fundamentales para el logro de un gobierno y una administración transparentes y responsables y del desarrollo sostenible en todas las esferas de la vida.

He aquí un paso decisivo para que erradiquemos la intolerancia que patrocina nefastas acciones contra la Humanidad.

LA NECESARIA PROTECCIÓN EN EL HOGAR

1)  André Rebouças (1838-1898) | 2) Florence Nightingale (1820-1910) | 3) Oswaldo Cruz (1872-1917). 

En general, las primeras en sufrir los daños lamentables de las conflagraciones planetarias son justamente las mujeres y las niñas (todos los niños). Por lo tanto, observamos el peligro inminente que aún pone en riesgo el ideal de verlas liberadas y amparadas en sus hogares.

La violencia contra las mujeres es una triste realidad que abate a las más diversas regiones del mundo, incluyendo a los países que avanzaron en las leyes que las protegen. Es decir, no está circunscrita a las áreas en conflicto declarado. Hay una especie de guerra disimulada que vigila nuestros hogares, comunidades, empresas, municipios, Estados, religiones... ¡Donde haya violencia, allí estará el horrendo semblante del odio!

Este torpe semblante fue conocido por la valiente enfermera británica Florence Nightingale (1820-1910), nacida en Florencia, por entonces capital del Gran Ducado de Toscana, actual Italia. Ella luchó para romper las retrógradas convenciones referidas al papel de la mujer en la sociedad de su época, convencida de haber sido llamada por Dios para servir a un gran propósito. Con su abnegación, aportó considerables avances al campo de la salud, en la era victoriana. En base a su inestimable contribución al cuidado de los soldados ingleses durante la Guerra de Crimea, la “dama de la lámpara” declaró con propiedad, en una carta fechada el 5 de mayo de 1855:

— (...) Nadie puede imaginar lo que son los horrores de la guerra. No son heridas, y sangre, y fiebre, maculosa o baja, o disentería, crónica y aguda, frío, y calor, y escasez. Sino la intoxicación, la brutalidad embriagada, la desmoralización y el desorden por parte de los inferiores… la envidia, la maldad, la indiferencia, la brutalidad egoísta por parte de los superiores. (...)

Aun ante un cuadro tan severo, jamás nos olvidemos de esta máxima del célebre científico, médico, bacteriólogo, epidemiólogo y sanitarista brasileño Dr. Oswaldo Cruz (1872-1917):

— No desalentar para no desmerecer.

Igualmente resalto en mis conferencias que, si es difícil, comencemos ya, ¡ayer!, porque queda mucho por hacer. Y no se puede concebir cualquier emprendimiento que busque la solución de los males terrenales sin la participación efectiva de las mujeres. Releyendo mi libro Jesus, a Dor e a origem de Sua Autoridade (Jesús, el Dolor y el origen de Su Autoridad), lanzado el 8 de noviembre de 2014, encontré algunas modestas anotaciones, que me gustaría presentarles a Ustedes, que me honran con la lectura.

DESARMAR LOS CORAZONES

Lamentablemente, los pueblos aún no regularon sus lentes para ver que la verdadera armonía comienza en lo más profundo de cada ser humano, por el conocimiento espiritual, por la generosidad y por la justicia. Como suelo afirmar, y otras veces comentaré, estos aspectos generan abundancia. La tranquilidad que el Padre-Madre Celestial —visto, en todas las direcciones, con equilibrio, y reconocido como inspirador de la Fraternidad Ecuménica— tiene para ofrecer, nos libera de la frustración registrada en tantos tratados y acuerdos ineficientes, a lo largo de nuestra Historia. El ingeniero y abolicionista brasileño André Rebouças (1838-1898), tradujo en metáfora la inercia de las perspectivas exclusivamente humanas:

— (...) La paz armada es a la guerra, como las enfermedades crónicas a las enfermedades agudas; como una fiebre persistente al tifus. Todas esas enfermedades aniquilan y matan a las naciones; es solo cuestión de tiempo. (La negrita es nuestra.)

Ahora bien, vivenciar la Paz desarmada, a partir de la fraternal instrucción de todas las naciones, es una medida improrrogable para la supervivencia de los pueblos. Pero, para ello, es necesario, primero, desarmar los corazones, conservando el buen sentido, conforme destaqué a los jóvenes de todas las edades que me oían en Jundiaí, São Paulo, Brasil, en septiembre de 1983 (...).

El día en que la persona, reeducada sabiamente, no tuviera más odio, para disparar artefactos mortíferos, mentales y físicos, estos perderían todo su terrible significado, toda su mala razón de “ser”.

Es necesario desactivar los explosivos, detener los rencores que insisten en alojarse en los corazones humanos; desarmar, con una fuerza mayor que el odio, la ira que dispara las armas. Y esa energía poderosa es el Amor —no el aún incipiente amor de los hombres—, sino el Amor de Dios, del que todos nosotros necesitamos alimentarnos. Tenemos, en nuestras manos, la más potente herramienta del mundo, capaz de evitar los diferentes tipos de guerras, que nacen en el Alma del ser viviente, cuando está enferma. Se trata de un trabajo de educación de amplio espectro; más que eso, de reeducación.

Sin embargo, hay que recordar esta enérgica reflexión de Confucio (551-479 a.C.):

— Páguese la Bondad con la Bondad, y el mal con la Justicia.

También en Jesús, el Dolor y el origen de Su Autoridad, ratifico el Poder transformador promovido por el Amor Fraternal. La práctica de esa conciencia sublime y divina emoción, aliada a la verdadera Justicia —no a los ajusticiamientos— constituye la Política más eficaz que el ser humano puede ejercer. El tiempo se lo mostrará a los pesimistas.

SUPERAR LOS OBSTÁCULOS

4)  Alziro Zarur (1914-1979) | 5)  Confucio (551-479 a.C.) | 6) Dante Alighiere (1265-1321) | 7)  Jesús, el Cristo Ecuménico, por lo tanto universal, el Divino Estadista. 

Las personas discuten el problema de la violencia en la radio, en la televisión, en la prensa o en Internet y se quedan cada vez más perplejas por no descubrir la solución para erradicarla, a pesar de tantas y brillantes tesis. En general, la buscan lejos y por caminos intrincados. Sin embargo, la solución no se encuentra distante; está cerquita, dentro de nosotros: ¡Dios!

— (...) el Reino de Dios está dentro de vosotros. Jesús (San Lucas, 17:21)

Debemos siempre repetir que “¡Dios es Amor!” (Primera Epístola de San Juan, 4:8). No el amor banalizado, sino la Fuerza que mueve los universos, según Dante Alighiere (1265-1321).

Alziro Zarur (1914-1979), inolvidable fundador de la LBV, decía que: “En verdad, quien realmente ama a Dios ama al prójimo, sea cual sea su religión, o sin religión”.

Recuerdo una meditación mía que transcribí en el libro Reflexiones del Alma (2003): El corazón se hace más propenso a oír, cuando el Amor es el fundamento del diálogo. Y es básico sostener un buen diálogo, para el ejercicio de la democracia, que es el régimen de la responsabilidad.

LA PAZ NO ES UNA UTOPÍA

Al terminar este artículo, recurro a un argumento que presenté durante mis conferencias en radio y en televisión, igualmente adecuado a quienes quizá piensan que la construcción responsable de la Paz es imposible: (...) ¿Esto es utopía? ¡¿Uy?! Todo lo que hoy es visto como progreso se consideró delirante en un pasado no tan remoto. (...)

Si se invirtiera mucho más en educación, instrucción, cultura y alimentación, iluminadas por la Espiritualidad Superior, los pueblos tendrían mejor salud, por lo tanto, mayor calificación espiritual, moral, mental y física, para la vida y el trabajo, y menores serían los gastos en seguridad. “Ah, ¡es un esfuerzo de muchos años!”. Por eso, ¡no perdamos tiempo! Si no, las conquistas civilizadoras en el mundo —comenzando por las de la igualdad de género, empoderamiento y autonomía de mujeres y niñas—, que amenazan desmoronarse, podrán dar paso al contagio de la desilusión que alcanzará a toda la Tierra. No podemos permitir tal coyuntura.

VIVIR PACÍFICAMENTE

El fraterno saludo enseñado por Jesús a Sus Apóstoles y Discípulos, se extiende ecuménicamente a todos los seres terrenales, como una valiosa invitación a la convivencia en paz en el planeta, nuestra morada colectiva:

— Y, en cualquier casa donde entréis, decid primero: ¡Paz sea en esta casa! Jesús (San Lucas, 10:5).

José de Paiva Netto, Director Presidente de la Legión de la Buena Voluntad (LBV), es escritor, periodista, conductor de radio, compositor y poeta brasileño. Además, es miembro efectivo de la Asociación Brasileña de Prensa (ABI, siglas en portugués) y de la Asociación Brasileña de Prensa Internacional (ABI-Inter, siglas en portugués). Afiliado a la Federación Nacional de los Periodistas (FENAJ, siglas en portugués), a la International Federation of Journalists (IFJ), al Sindicato de Periodistas Profesionales del Estado de Rio de Janeiro, al Sindicato de Escritores de Rio de Janeiro, al Sindicato de los Profesionales de Radio de Rio de Janeiro y a la Unión Brasileña de Compositores (UBC). Integra también la Academia de Letras de Brasil Central. Es un autor de referencia internacional en la defensa de los derechos humanos y en la conceptualización de las causas de la Ciudadanía y de la Espiritualidad Ecuménicas, que, según él, constituyen “la cuna de los más generosos valores que nacen del Alma, la morada de las emociones y del raciocinio iluminado por la intuición, el ambiente que abarca todo lo que trasciende el campo común de la materia y proviene de la sensibilidad humana sublimada, como ejemplo de la Verdad, de la Justicia, de la Misericordia, de la Ética, de la Honestidad, de la Generosidad, del Amor Fraterno”.