Oración, Unión y Esperanza

Homenaje a la delegación del Chapecoense, incluyendo a jugadores, periodistas, tripulación y demás pasajeros

El mundo se unió una vez más en demostraciones de fe y fraternidad, ante un momento de gran dolor. El 29 de noviembre de 2016, en varias partes del planeta se realizaron conmovedores gestos de afecto y apoyo, luego de que la aeronave que llevaba a Colombia a la delegación de la Asociación Chapecoense de Fútbol, incluyendo a jugadores, profesionales de la prensa brasileña, tripulación y demás pasajeros, cayera en la ciudad de La Unión, próxima a Medellín, dejando 71 muertos y 6 sobrevivientes (hasta el cierre de esta edición). El querido equipo de Santa Catarina disputaría por primera vez el partido final de la Copa Suramericana contra el Club Atlético Nacional.

Divulgação

Profundamente sensibilizado por este triste acontecimiento, les pido permiso para, en este momento, hacer una oración, buscando mitigar el sufrimiento de los familiares, amigos de las víctimas del accidente y del pueblo de Chapecó, de Brasil y del mundo. Son modestas palabras que elevé a Jesús, el Cristo Ecuménico, el Divino Estadista, en Santa Maria do Arnoso, Portugal, el 10 de septiembre de 2001.

A los Pies de Jesús

Jesús, eres la misericordia de todos los que padecen, Providencia de los que sufren y de los afligidos. Oh, Sublime Educador, Maestro de la Serenidad Infinita, Alma Celestial, espejo de toda la Generosidad, Potencia Divina de nuestra creencia y de nuestra Fe, ¡en Quien permanentemente depositamos la confianza! ¡Te amamos Señor!

Tela: Carl Bloch (1834-1890)

 Jesús, eres el Mayor y el Mejor de los Amigos, el Interpretador de todos los misterios y de las ecuaciones del Universo Infinito.

¡Oh, Señor! Condúcenos, con Tus Seguras Manos, por los iluminados caminos que solo Tú conoces, rumbo al destino que erguiste para nosotros, humildes siervos, según el merecimiento de cada uno, porque eres el Realizador de las Determinaciones Correctísimas de la Justicia que proviene de Dios, Nuestro Padre.

En Ti confiamos siempre, Compañero Fiel de los que, en este y en el Otro Mundo, luchan sin cesar por la concretización de Tu Reino, conforme anunciaste en Amor, Espíritu, Justicia y Vida.

Sabemos que —de acuerdo con Tus Palabras, en el Evangelio y en el Apocalipsis— solo esperas de nosotros la perseverancia en la Fe y el indestructible esfuerzo en el trabajo.

Quien realmente cree en Ti, no pierde su tiempo.

Con toda nuestra fidelidad, en Ti confiamos.

Humildemente, arrodillados a Tus Pies, elevamos esta promesa en forma de oración.

Recibe, Señor, nuestra conmovida súplica.

A todos los que pasan por este tiempo de luto nuestra solidaridad. Rogamos al Padre Celestial que les conforte los corazones de modo que, fortalecidos, puedan reconstruir sus vidas. A los que partieron inesperadamente, pero continúan vivos, porque los muertos no mueren, nuestra más elevada vibración de Paz.

José de Paiva Netto, Director Presidente de la Legión de la Buena Voluntad (LBV), es escritor, periodista, conductor de radio, compositor y poeta brasileño. Además, es miembro efectivo de la Asociación Brasileña de Prensa (ABI, siglas en portugués) y de la Asociación Brasileña de Prensa Internacional (ABI-Inter, siglas en portugués). Afiliado a la Federación Nacional de los Periodistas (FENAJ, siglas en portugués), a la International Federation of Journalists (IFJ), al Sindicato de Periodistas Profesionales del Estado de Rio de Janeiro, al Sindicato de Escritores de Rio de Janeiro, al Sindicato de los Profesionales de Radio de Rio de Janeiro y a la Unión Brasileña de Compositores (UBC). Integra también la Academia de Letras de Brasil Central. Es un autor de referencia internacional en la defensa de los derechos humanos y en la conceptualización de las causas de la Ciudadanía y de la Espiritualidad Ecuménicas, que, según él, constituyen “la cuna de los más generosos valores que nacen del Alma, la morada de las emociones y del raciocinio iluminado por la intuición, el ambiente que abarca todo lo que trasciende el campo común de la materia y proviene de la sensibilidad humana sublimada, como ejemplo de la Verdad, de la Justicia, de la Misericordia, de la Ética, de la Honestidad, de la Generosidad, del Amor Fraterno”.